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El préstamo de acciones se dispara y afecta a 15 de cada 100 títulos


Fecha: 15/11/2006      Fuente : Invertia imprimir  Enviar noticia a un amigo  disminuir el tamaño de la fuente aumentar el tamaño de la fuente

usuario_conectado RICARDO LARRECHEA
Invertia.com

Las operaciones de préstamo de valores ya alcanzan el 15% del volumen del mercado español. Este tipo de operaciones consiste en que una entidad o individuo cede sus acciones durante un tiempo a cambio de una comisión. El préstamo de valores cumple esta función, pero además sirve de cobertura para derivados y otras operaciones como el lavado de dividendo. Este año, a cierre de septiembre, el volumen en saldo vivo (acciones que todavía permanecen prestadas) es de 150.958 millones de euros, cuando la capitalización total del mercado español alcanza algo más del billón de euros (1.007.000 millones).

Hasta hace poco tiempo, el préstamo no era muy habitual en el mercado español. Pero desde la regulación de 2004, con la CNMV como órgano supervisor, el volumen de operaciones se ha disparado. Así, mientras que en 1998 el volumen a final de año en saldo vivo era de poco más de 12.000 millones de euros, en 2001 ya comenzó a repuntar al elevarse hasta 31.761 millones. Tras un freno propio de la caída de la bolsa en 2002, la evolución hasta hoy es exponencial: más de 48.000 millones en 2003, 89.387 millones en 2004, 108.711 millones en 2005 hasta llegar a los 151.000 millones al cierre del tercer trimestre. Es decir, en los últimos tres años el aumento del volumen es de más del 214%.

Este tipo de operaciones satisface dos necesidades. De una parte, los inversores que quieren las acciones, ya que pueden obtener mayores rendimientos en menor plazo de tiempo especulando con posibles subidas o bajadas en espacios cortos de tiempo. Por otra parte, la de los propios cedentes de las acciones, que consiguen una mayor rentabilidad de sus títulos a medio y largo plazo, ya que obtienen una comisión por prestar sus acciones. El riesgo también es mayor, puesto que de no cumplirse las previsiones del inversor la pérdida de dinero será inevitable, se verá obligado a realizar la operación contraria para cancelar el préstamo, sea cual sea el estado de la cotización. Otro riesgo derivado de este tipo de operaciones es que pueden crear distorsiones en las cotizaciones, como por ejemplo ha sido el caso de Metrovacesa. La CNMV es la encargada de vigilar que este tipo de situaciones no se produzcan, pero sus medidas en el caso de Metrovacesa se antojan insuficientes.

Caso de Metrovacesa

El caso de Metrovacesa es una advertencia del riesgo de este tipo de operaciones. La propia compañía ha reconocido que el alto volumen de préstamos está afectando al valor bursátil. Muchos inversores, especialmente algunos fondos, cogieron prestadas acciones para venderlas durante la “guerra de opas” . La intención era recomprarlas más baratas, ya que suele ser habitual que tras un proceso de ofertas el valor caiga. El problema surgió cuando, al no haber claro vencedor, las acciones siguieron subiendo ante la posibilidad de futuras nuevas ofertas, y los inversores que habían jugado a la baja se vieron obligados a pedir prestadas más acciones para cubrir sus posiciones. Efecto secundario, tras la retirada de la circulación de las acciones adquiridas por los oferentes, el free float es menor que el número de títulos prestados, elevando la volatilidad y con numerosos inversores queriendo comprar acciones que habían vendido.

El resultado de todo ello es la cotización disparada y acumulando una revalorización de más del 140% en lo que va de año, 45 euros por encima de los 80 ofrecidos por Rivero y Soler en la guerra de opas. La CNMV trató de poner fin a esta solución instando a Metrovacesa a tomar medidas bajo la amenaza de exclusión del Ibex, que se han traducido en una ampliación de capital todavía sin fecha. Sin embargo, al cierre del 13 de noviembre Metrovacesa sigue teniendo 16,760 millones de acciones prestadas; cuando la CNMV suspendió el valor, el pasado 19 de octubre había 16,297 millones de títulos prestados. Es más, el número de valores represtados (acciones prestadas que se vuelven a prestar) también ha crecido, ha pasado de 6,8 millones a 7,3 millones. La cotización tampoco varía, cuando la suspensión se produjo, el valor estaba en 125 euros, y al cierre de ayer en 125,75 euros.