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¿Quién paga y cómo las macroinyecciones de fondos que realiza la Fed y el BCE?


Fecha: 13/3/2008      Fuente : Invertia imprimir  Enviar noticia a un amigo  disminuir el tamaño de la fuente aumentar el tamaño de la fuente
usuario_conectado RAMÓN ARAGONÉS
Invertia.com

Desde que se desató la crisis de las hipotecas subprime en agosto de 2007 los principales bancos centrales, especialmente la Fed y el BCE, han realizado inyecciones multimillonarias de liquidez en el mercado para reactivar el sistema financiero y evitar un estrangulamiento de los bancos. Pero ante esta ofensiva monetaria, muchos ciudadanos de a pie se preguntan ¿de dónde salen estos fondos?, ¿hay algún dinero de los contribuyentes en todo ello?, ¿le dan los bancos centrales a la máquina de imprimir dinero con los peligros que ello conlleva?, ¿cómo funcionan y para que sirven estas subastas de liquidez? Y por último ¿cuándo y cómo estos bancos centrales recuperan ese dinero y quien paga los platos rotos si alguna entidad quiebra y no lo devuelve?.

Lo primero que hay que aclarar a este respecto es que ni la Fed ni el BCE ni el resto de los bancos centrales utilizan dinero de los contribuyentes ni de los presupuestos de los estados, ya que son entes independientes de los gobiernos. El dinero que aportan en las distintas subastas que hacen para inyectar dinero sale de sus reservas. Y ¿de donde salen estas reservas?. La mayoría de ese dinero lo obtienen del dinero que los bancos de los distintos estados han de ingresar de forma obligatoria por ley en los correspondientes bancos centrales y que equivale a un pequeño porcentaje de sus depósitos. En la mayoría de los países de Europa (entre ellos España) este porcentaje, que sirve como fianza o garantía, es del 2%. Es decir que si el banco español capta a un cliente y consigue que deposite en su entidad ahorros por valor de 6.000 euros (1 millón de las antiguas pesetas), de esa cifra el banco puede disponer de 5.880 euros para su actividad y está obligado a depositar 120 euros (2%) en el Banco de España (ahora integrado en el Banco Central Europeo) y este dinero no lo podrá tocar.

Dicha cifra cautiva se denomina coeficientes de caja y la suma de todas estas garantías es lo que constituyen las principales reservas de los bancos centrales europeos y mundiales. No obstante, las instituciones monetarias cuentan también con otros recursos adicionales obtenidos a través de la venta de sus reservas de oro (utilizadas en el pasado como garantía del dinero puesto en circulación por estas instituciones) o de subastas periódicas de dinero a las entidades financieras privadas.

Por ello, los economista suelen decir que las inyecciones de capital que hacen la Fed o el BCE no suponen en realidad un aumento de la liquidez de la masa monetaria que circula sino simplemente se trata de un dinero que cambia de sitio, desde las sacas o cuentas protegidas del Banco de España a los bancos para que faciliten la financiación a los consumidores.

Vencimientos pequeños y garantías aseguradas

Además, hay que hacer hincapié en un punto importante de estas macroinyecciones: que no se trata dinero a fondo perdido sino que los bancos centrales lo dan a las entidades financieras privadas con un vencimiento determinado que en la mayoría de los casos no supera el mes. De hecho, una novedad de las últimas subastas de urgencia han sido que estas entregas cada vez se hacen por periodos más largos. Si al principio se hacía por un día para suplir las necesidades de los bancos en ese periodo ahora se llega hasta plazos de un mes. De esta forma, los bancos pueden suplir su recurso habitual hasta ahora para sacar dinero rápido y fresco que era el mercado interbancario. Asi se denomina a una especie de mercado creado por los bancos entre ellos para prestarse dinero a un tipo de interés que varía y que se utiliza como referencia para fijar el cambio diario del Euribor). En los últimos meses, las entidades se habían cerrado el grifo entre ellas ante el temor de que al banco al que le prestara dinero tuviera algún agujero financiero y por la puesta en marcha de políticas conservadoras. Esto es, preferían quedarse el dinero en tesorería por lo que pudiera pasar a prestarlo al mercado.

Por otro lado, como cualquier banco, la Fed, el BCE o el banco de Japón, por citar varios ejemplos, no facilitan el dinero a cambio de nada, sino que utilizan un tipo de interés cercano al oficial (ahora en el 4% en Europa y en el 3% en EE UU). A su vez, las entidades privadas dan a cambio cualquier tipo de garantías, ya sean títulos del Tesoro o cualquier otro activo financiero para respaldar ese dinero. Otra innovación introducida en las últimas subastas es que los bancos centrales admiten como garantías las tan denostadas cédulas hipotecarias o activos basados en hipotecas basura que han originado la crisis estadounidense de las subprime. De esta forma, tratan de tranquilizar al mercado y aliviar a las entidades financieras más tocadas por esta crisis financiera y de confianza.

Pero ¿qué pasa si una entidad financiera a la que ha prestado dinero quiebra?. Los expertos consideran que esta posibilidad es poco probable ya que los bancos centrales miran mucho en sus subastas la solvencia de las entidades a las que prestan dinero. Otros analistas también argumentan que como el periodo al que la Fed o el BCE conceden su dinero a los bancos privados son muy cortos ( 1 día, 3 días, una semana o como hemos dicho anteriormente un mes) las probabilidades son bajas.

En cualquier caso, si la sangre llega al río y quiebra pues el banco central de turno intentaría, como cualquier otra entidad privada, ejecutar las garantías que cubren el préstamo para cobrar los fondos prestados en esas inyecciones de capital. Pero es importante recalcar que es en último término el banco central y de forma indirecta las entidades privadas que tienen depositados sus coeficientes de caja en éstos los que responden de ese dinero sin que ello tenga ningún coste tercero para los usuarios de los bancos ni para los contribuyentes ya que el Gobierno, ni ninguna administración ha aportado un duro.

Otra cosa distinta es que un banco quiebre y el Estado o el gobierno quieran poner en marcha un plan de choque para salvarlo en cuyo caso aprueba determinadas medidas, pero sin que ello tenga nada que ver con los fondos prestados por los bancos centrales.

De todas formas, esta situación de exención de fondos públicos en las subasta de las instituciones monetarias podría cambiar en el futuro si, como ha comentado el Fondo Monetario Internacional (FMI) se hicieran necesarios en el futuro fondos públics para ayudar al sistema financiero. Así, el número dos de este organismo, John Lipsky, ha apuntado estos días que “hay que barajar estos días en que la crisis va en aumento todas las opciones, incluido el uso de dinero público para salvaguardar el sistema financiero”. Sin embargo, por el momento esos comentarios no se han traducido en hechos.

¿Filón en la máquina de imprimir dinero?

A la vista de lo anterior, entonces ¿qué ganan Bernanke o Trichet con estas operaciones?. Pues normalmente muchos quebraderos de cabeza y poca rentabilidad para las instituciones que presiden ya que en la mayoría de los casos en estas subastas el tipo de interés (que siempre utiliza como referencia el precio oficial del dinero del país) es algo más bajo que en las subastas habituales cada mes o cada dos meses que se producen cuando hay calma financiera.

En realidad, estas medidas se hacen por motivos monetarios, para equilibrar el mercado en momentos de grandes turbulencias financieras o crediticas como la que vive actualmente el mercado. Y también para infundir calma a los inversores.

Y ello a pesar de que existe otro filón poco aireado y desconocido que aprovechan los bancos centrales para su política monetaria y para llenar el zurrón de ingresos para sus inyecciones al mercado y que consiste en emitir dinero nuevo, basándose en la facultad que le otorgan los estados, haciendo así verdad la vieja expresión de sacar la máquina de imprimir billetes. Raramente las instituciones monetarias admiten su práctica pero en el mundo financiero se da por hecho que se trata de un uso frecuente, utilizado con mucha moderación.

En cualquier caso, los expertos financieros consultados por Invertia aseguran que esta modalidad está cada vez más en desuso ya que es muy peligrosa para las economías de los estados porque generan espirales alcistas de precios que luego son difícilmente controlables.

Sube la inflación y baja el Euribor

En cualquier caso, una de las grandes consecuencias para el bolsillo de los consumiddores de las gigantescas inyecciones de liquidez realizadas por los bancos en los últimos meses es la inflación que genera, ya que al haber más dinero en circulación, los consumidores y las empresas tienen más acceso al dinero y gasta más y hacen subir los precios de los artículos y servicios. A cambio, esta situación rebaja parcialmente el coste de la hipotecas ya que hace reducir el Euribor (pese a que en los últimos días haya tenido repuntes inexplicables). ¿A qué se debe esta lógica retroceso del Euribor?. Pues que al haber más dinero en manos de los bancos se reduce la tensión entre ellos y ya no se piden un interés tan alto por prestarse el dinero.

La gran duda es ¿serán suficientes las actuales inyecciones para devolver la tranquilidad al mercado?. Los analistas del mercado creen que no, a menos que estas subastas se hagan a periodos más largos que los actuales (el más largo de ahora es de 28 días), es decir a tres, seis meses o 1 año, lo que parece a priori complicado.

Aún con todo este negro escenario de fondo, al menos, para tranquilidad de nuestros bolsillos, sean cual sean las venideras macroinyecciones de dinero que realicen estos grandes y poderosos banco del mundo no repercutirá por el momento en las economías de los ciudadanos.