ANA LÓPEZ
Invertia.com
El oráculo de los analistas no funcionó. Sus previsiones para 2008 distaron mucho de la realidad.
La mayoría de las apuestas apuntaban a una revalorización del Ibex de un 10% y lo situaban en los 17.000, y la realidad es que a duras penas se mantiene en torno a los 9.000, a escasos días para terminar el año. En lo que sí atinaron fue en la bajada de tipos en EE UU, pero la decisión de Trichet para la UE no la veían tan clara.
Magister dixit.
Tampoco creían que la crisis de la subprime salpicara con tanta fuerza el mercado español. De hecho todos los análisis hacían referencia al problema estadounidense como algo pasado. Fortis entendía que los problemas financieros de EE UU no afectarían a las entidades españolas ya que en principio no tenían exposición a este tipo de negocio. El único problema podría venir del endurecimiento de las condiciones de crédito.
Pero la situación económica y financiera en EE UU fue de mal en peor. Nadie predijo la caída de grandes entidades como Lehman Brothers, que salpicó a bancos y cajas en nuestro país. Santander, Bankinter o BBVA son sólo algunos ejemplos. AIG fue rescatado por el Gobierno y Merrill Lynch fue adquirido por Bank of America. La crisis financiera estaba servida. Se propagó como una epidemia de gripe para la que no había una vacuna preparada.
Quizás Credit Suisse, con sus previsiones más negativas, fuera el que más se acercara a la realidad. Los analistas de la entidad suiza opinaban se produciría algún momento de pánico bursátil y lo atribuía a la “fuerte ralentización económica que se preveía” para 2008. En relación a la crisis crediticia de las hipotecas basura Credit Suisse la comparaba con la vivida a mediados de la década de los 80. Ahora los expertos compran la situación que se vive con el Crack del 29, es la peor que se ha vivido desde entonces.
A finales de 2007 se decía que el crecimiento de las principales economías se vería mermado, pero en ningún momento se hablaba de recesión. En diciembre de 2007, EE UU entraba en recesión y en el último trimestre de 2008 lo hacía la eurozona.
Valores por los que se apostaba
Hace un año el directo de Análisis de Caja Madrid Bolsa, Víctor Peiró, aventuraba que sector bancario sería uno de los de mayor potencial, con una revalorización teórica del 18%. Sus apuestas, BBVA y Banco Popular. La variación anual de las dos entidades ha estado cercana al -50%, BBVA (-50,89%) y Banco Popular (-48,79%).
Las constructoras también eran otro de los valores que gustaban a la caja madrileña y les auguraban un buen año. Se decantaban por ACS, en el corto plazo, y por Ferrovial, en un largo plazo. La constructora de Florentino Pérez ha retrocedido un 19,75% en el último año; los resultados de la presidida por Rafael del Pino, son peores, una variación anual del -55,13%.
La situación de Sacyr Vallehermoso es también bastante delicada. A pesar de haberse deshecho en las últimas fechas de su filias de autopistas Itínere, sigue pendiente de la venta de su participación en Repsol, y su caída anual es del 70,11%. OHL, Acciona y FFCC también registran pérdidas de más del 50% -63,59%, -61,22% y -42,72%, respectivamente.
Si hablamos del sector de las constructoras no hay que olvidar la suspensión de pagos de Aisa, Martinsa Fadesa, la de Habitat… Eso para los que veían con buenos ojos al ladrillo.
Banco Urquijo percibía todavía viva la crisis crediticia y aseguraba, con buen criterio, que cualquier noticia negativa que se difundiese podría castigar de forma indiscriminada a las entidades. Sus valores favoritos de la bolsa española eran Telefónica e Iberia. La operadora ha cedido un 27,23% en los últimos 12 meses y la aerolínea un 34%.
Deutsche Bank sí apostaba por la banca, además de BBVA tenía a Santander como a uno de sus valores favoritos. La entidad presidida por Emilio Botín, que tampoco ha escapado de la crisis financiera, ha caído un 57%. Otra de las apuestas del banco alemán era la construcción, un sector que ha vivido momentos de grandes apuros en 2008. En cuanto a las eléctricas, sobre las que también recomendaba invertir, con especial hincapié en REE e Iberdrola, tampoco cosechaban ganancias y perdían un 19,52% y un 42,52%, respectivamente.
La mayoría de los expertos se decantaban por invertir en los grandes valores de la bolsa española para 2008. Su argumento para optar por estos títulos era sencillo, se necesitaba valores fuertes y con gran liquidez, por si en un momento de crisis hubiera que salir corriendo. En momentos de incertidumbre, mejor ser conservador. Tampoco este año ha sido bueno para los blue chips, cuyas pérdidas han oscilado entre los -27,23% de Telefónica y los -57% de Santander.
Divisas y materias primas
En cuanto a las divisas no anduvieron tan desencaminados al decir que se produciría una reactivación del dólar frente al euro hacia finales de 2008. Los analistas apostaban por una moneda europea en torno a 1,50 ó 1,40 dólares, pero lo cierto es que a final de año se cambia a 1,26, lejos de la cota alcanzada en abril, cuando el euro cotizaba a 1,60 dólares.
Respecto al precio del petróleo analistas de Merril Lynch y Ahorro Corporación preveían una reducción por debajo de los 70 dólares el barril en el último trimestre. Teniendo en cuenta que actualmente cotiza por debajo de los 45 dólares técnicamente no erraron, pero quedaron muy lejos.