El empeoramiento de la crisis económica que vive el planeta ha
dejado un reguero de despidos en el sector tecnológico, actividad no afectada directamente por el estrangulamiento financiero, aunque muy minada por la caída del consumo. En poco más de una semana, han entrado en esta lista negra corporaciones tan importantes como
Motorola, Google, Intel, Ericsson o Microsoft. En conjunto, el ajuste toca a casi
40.000 trabajadores y supone una quiebra, la de Nortel Networks.
La última ha sido el conglomerado de Bill Gates (Microsoft), que se verá obligada a echar a unas 5.000 personas, 1.000 de ellas de forma inmediata tras recortar su beneficio un 11%. También la pasada madrugada, Intel dio a conocer el cierre de varias plantas y un ajuste que comprende a 6.000 personas debido al cierre de 5 fábricas.
Hace poco más de una semana fue Motorola la que abrió el fuego de los expedientes de regulación masivos al comunicar que eliminaria 4.000 puestos de trabajo en todo el mundo.
Posteriormente, han tomado medidas similares firmas asiáticas como Lenovo, que prescindirá de 2.500 personas, EMC de 2.400 y Logitech, que tiene prvisto un tijeretazo del 15% de la plantilla en todo el mundo. Hasta Google, un icono del éxito en Internet ha notificado recientemente que tendrá que reducir alrededor de un centenar de puestos y eliminar algunas de las herramientas menos populares.
Asimismo, Ericsson anunció unas gigantescas pérdidas y el despido de más de 5.000 personas, la quinta parte de los despidos serán en la planta de Estocolmo. El grupo ya despidió a finales de 2008 4.000 empleados.
Otras tecnológicas más cercanas al mundo industrial y de ocio tampoco se han quedado atrás. Así, TDK ya ha dado a conocer que se plantea reducir su fuerza de trabajo en 8.000 personas y Sony ha comunicado hoy mismo que cerrará algunas plantas, sobre todo la de televisiones LCD y recortará su plantilla en unas 2.000 personas.
En cualquier caso, la palma se la lleva Nortel Networks, que se acogió hace poco más de una semana al capítulo 11 de la legislación estadounidense ante la imposibilidad de seguir operando con normalidad por la crisis.
Tampoco Google le quedó a la zaga y dio a conocer nuevos planes que suponen la reducción de aquellas aplicaciones menos populares y que dejaría sin trabajo a poco más de un centenar de personas.