Barcelona, 18 may (EFECOM).- El periodista alicantino Mariano Sánchez Soler desvela en el libro "Los banqueros de Franco" la trama franquista de la banca, que, según el autor, comenzó conspirando contra la República, financiando el golpe de 1936 y acabó recibiendo contrapartidas del régimen después de 1939.
En la presentación del libro, publicado por Oberon, Sánchez Soler sigue el hilo de sus anteriores obras "Los Franco" y "Ricos por la patria" y destaca que existe una "amnesia" que hace olvidar que el poder económico lo ejercen "las mismas familias de siempre".
Las grandes fortunas, los poderosos personajes que unieron su capital y su destino a la suerte del franquismo supieron, según Soler, adaptarse y desempeñar un papel decisivo en el sistema democrático.
El autor ha comentado que "los banqueros conspiraron contra la República, a pesar de que la República no los trató mal" y denuncia que hubo un pacto entre los militares insurrectos y los banqueros para que tras la Guerra Civil española no se produjera una nacionalización de la banca, como Franco habría podido proponer.
En el período de la contienda, los banqueros financiaron desde el "Dragon Rapide", operación debida al mallorquín Juan March, hasta la compra de armamento, barcos e incluso "seguros de vida" para los familiares de los militares golpistas.
A cambio, en plena guerra, desde el cuartel general de Burgos, obtuvieron el control del sector bancario, su 'statu quo', las claves de la economía y el monopolio del sector financiero.
Tras la victoria, añade Sánchez Soler, Franco los nombró procuradores en Cortes, les concedió honores, medallas, títulos de nobleza, les hizo ministros, caballeros de órdenes imperiales.
El autor denuncia que "el asunto de los banqueros del franquismo ha sido siempre un tema tabú, hasta el punto de que en los pocos textos sobre el tema apenas se citan nombres y apellidos".
El periodista alicantino, que ha consultado archivos y textos de la época, ha podido constatar que "cualquier texto biográfico publicado en los años 60 era despojado de muchas referencias en su versión de los años 80".
Sánchez Soler habla de los banqueros que formaron parte del círculo de amistades íntimas de la familia del dictador, como los March, Barrié, Fierro, Castell o Coca; o los banqueros-procuradores del Movimiento Nacional, como Oriol, Carceller, Gamero, Ridruejo o Aguirre Gonzalo, que fue el ponente de la ley de los principios del Movimiento.
Todos estos banqueros, asegura el autor, configuraron "una oligarquía económica como jefes de 'statu quo' bancario, junto a los banqueros de alcurnia como Garnica, Deleitosa, Arteche o Cadagua.
El autor de "Los Franco" justifica el auge económico de la España de los años sesenta por que "se producen unas condiciones muy especiales, con trabajadores sin derechos laborales, una banca que controla el poder económico, una emigración en el extranjero que aporta divisas, una emigración campo-ciudad, la llegada del turismo y la entrada del primer capital extranjero con Fasa-Renault, que no es casual que fuera presidida 'in pectore' por Nicolás Franco".
A modo de anécdota, Sánchez Soler destaca el caso de Jaume Castell, un industrial convertido en banquero al comprar la Banca Suñer, una pequeña entidad que había sido fundada en Ripoll (Girona), sobre la que fundó en 1956, gracias a sus amistades en El Pardo, el Banco de Madrid, "una entidad eminentemente catalana, en cuyo consejo de administración se sentaron junto al notario José María Porcioles, el también futuro alcalde Joaquim Viola, Juan Antonio Samaranch, o el emergente banquero Claudio Boada. EFECOM
JO/mg/rs/jlm