ALBERTO CAÑABATE
Invertia.com
Ni el oráculo de Omaha está en disposición de anticipar el mejor momento para obtener ganancias, si es que se puede, con la
ampliación que mañana inicia Santander. Con un mercado extremadamente nervioso y unos valores financieros presos de la volatilidad, prever el comportamiento de las cotizaciones es imposible. Ahora bien, según operadores consultados, la
falta de liquidez podría arrastrar el precio de los derechos en la
primera y última sesión por la avalancha de ventas.
“Sigo pensando que la caída de las bolsas se debe, en mayor medida, a que es uno de los
pocos mercados que sigue ofreciendo liquidez”, expresa José Luis Martínez Campuzano, estratega jefe de Citigroup en España. “Los inversores ajustan su mayor aversión al riesgo en la bolsa ante la dificultad, que no imposibilidad, de bajar otros activos en su cartera. De ser cierto, nos dejaría un escenario futuro de menor liquidez, potenciales pérdidas adicionales y mucha incredulidad entre los analistas”.
Este argumento, compartido por el grueso de los analistas y que justifica los descensos bursátiles, podría [siempre en condicional] desatar mañana una oleada de papel en los derechos de Santander una vez que comiencen a cotizar en el mercado. El perfil del vendedor: accionistas del primer banco español, grandes o pequeños, que están cortos de liquidez y que no pueden pagar los 4,5 euros que cuesta cada acción nueva.
“La idea que se baraja es que alguien con necesidades de liquidez le pegue duro a los derechos y existan oportunidades para entrar en Santander mediante esta vía”, comenta a este portal un operador de una sociedad de valores española. “Si el banco mantiene el dividendo, las rentabilidades pueden ser atractivas, y el primer día puede haber un spread interesante”.
En cualquier caso, esta hipótesis se puede aplicar mejor a otras compañías que tengan un free float (capital que circula libremente en el mercado) más restringido que Santander, ya que los movimientos son mucho más bruscos. Así, la fuente consultada duda que Santander “se la vaya a dar”, aunque pueden obtenerse rentabilidades del “10 ó el 15%” entre el precio de compra de las acciones nuevas y la cotización de las viejas.
Por supuesto, las rentabilidades siempre son relativas, ya que todo depende de la evolución futura de la cotización de Santander. Y el contexto no es el más propicio. El banco que preside Emilio Botín ha perdido más de la mitad de su valor en bolsa en el ejercicio, y en las últimas jornadas el sector financiero está recibiendo un severo castigo ante la impresión del mercado que necesita recapitalizarse para mejorar su solvencia.
Fuentes consultadas aseguran que muchos accionistas de Santander están ahora deshaciendo sus posiciones en acciones viejas para acudir a la ampliación y poder obtener un diferencial. La estrategia es sencilla aunque con los riesgos inherentes a la renta variable: vendo ahora mis Santander a 7,3 euros y decido comprar en la ampliación (13 al 27 de Noviembre) a un precio menor ya que espero una corrección en el precio de los derechos. La diferencia entre las dos cantidades es el beneficio.
“Históricamente, se ha hecho dinero en el primer y el último día”, expresa otro broker, que recuerda una ampliación de Metrovacesa en la que los derechos se hundieron para beneficio de los inversores más avispados. “En el último día de la ampliación puede haber presión bajista sobre los derechos, ya que hay inversores que no son capaces de obtener el capital suficiente para comprar las nuevas y se ven obligados a vender en el último momento los derechos”.