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¿Amortizar hipoteca o invertir? Qué hacer con los ahorros extra antes de que acabe el año

El que tiene a la vez unos ahorros extra en el bolsillo y una hipoteca que pagar, tiene también un dilema. Especialmente cuando con diciembre llega la recta final del año.
José M. Del Puerto / Invertia
martes 4 de diciembre de 2018  -  06:00

¿Qué puede hacer: guardar el dinero en el ‘colchón’, invertirlo o aprovechar para adelantar pagos del préstamo? Los asesores de patrimonio lo tienen claro.

El viejo aforismo de que el dinero que no se pone a trabajar es dinero perdido se cumple aquí. Aunque la volatilidad del mercado y la estabilidad de los tipos de interés en mínimos históricos pueden invitar a algunos ahorradores a posponer las decisiones con su dinero, las tasas de inflación que se acumulan en los últimos meses desaconsejan firmemente esta opción. “No debemos caer en la parálisis por miedo a equivocarnos”, afirman desde Self Bank.

Los datos de contratación de productos de inversión hablan precisamente de que los españoles son cada vez más conscientes de la necesidad de poner el dinero a trabajar. En los últimos cinco años, la ratio de fondos sobre depósitos bancarios se ha duplicado. Sin embargo, los segundos siguen siendo el destino favorito del ahorro, a pesar de que vienen aportando rentabilidades muy próximas al 0% que están lejos de, al menos, compensar el encarecimiento de la cesta de la compra.

A pesar de todo esto, cuando se tiene una hipoteca que pagar, poner a trabajar el dinero no tiene que pasar necesariamente por contratar productos de inversión. La amortización anticipada, ya sea a través del plazo o de la cuota, puede ser de mucha ayuda. En esta línea, el director de análisis de Arquia Banca, José María Luna, apunta que “en un entorno de desaceleración económica hay que vigilar que el ritmo de frenada no sea tan fuerte como para hacer peligrar los puestos de trabajo de muchas personas”.

Si alguien anda con la mosca detrás de la oreja sobre la continuidad de su empleo, “por sentido común, lo mejor es quitarse hipoteca”, afirma Luna. Máxime cuando “no habrá muchos activos capaces de lograr una rentabilidad real positiva y que no tengan riesgos de pérdida”. Ocurre, por ejemplo, con muchos fondos de renta fija en los que las pérdidas mandan, al tiempo que varios plazos de deuda soberana española y de otros países europeos cuestan dinero en lugar de producirlo para sus tenedores.

Desde un ‘family office’ madrileño insisten en la misma idea: “Si tienes 5.000 o 10.000 euros y una hipoteca, no hay mejor consejo que destinarlos a pagarla”. Uno de sus socios fundadores repite que “no tanto porque los tipos vayan a subir en Europa, que se prevé que lo hagan muy lentamente, sino por la falta de alternativas de inversión”. El elevado riesgo de los activos que están dando rentabilidad y las pérdidas netas o de poder adquisitivo -en el mejor de los casos- que arrojan los activos refugio deberían limitar el universo inversor de quien tiene pendiente el pago de su vivienda.

La directora de planificación financiera de Abante, Paula Satrústegui, explica que la decisión de avanzar en la amortización de hipoteca o invertir debe analizarse desde dos perspectivas. Tanto el ángulo fiscal como el ángulo financiero son importantes a la hora de elegir qué hacer.

En el primer caso, hay que considerar si el hipotecado disfruta de algún tipo de beneficio fiscal por hacer frente a sus pagos recurrentes que podrían perderse al adelantar su amortización o cancelación. Desde el punto de vista financiero, explica, “interesará mantener la hipoteca siempre que el producto o la cartera en la que se vaya a invertir aporte más rentabilidad que lo que cuesta la hipoteca”.

Esta es la misma idea en la que ahondan desde atl Capital. Los encargados de planificación financiera en la firma de gestión de patrimonios comandada por Jaime Espinosa explican que invertir sería la opción “mientras que se pueda obtener en el largo plazo una rentabilidad para sus activos financieros que iguale o supere el coste de sus deudas”.

La responsable de planificación en Abante señala que sólo interesa invertir en vez de amortizar hipoteca cuando se “obtiene recompensa” sobre el coste del préstamo. En un momento en el que el euríbor comienza a despuntar, pero sigue en territorio negativo, y las hipotecas a tipo fijo han ganado protagonismo, la obtención de este premio podría antojarse fácil. Sin embargo, es precisamente la permanencia de los tipos al 0% la que ha reducido las posibilidades de batir el coste de no amortizar a los fondos de rentabilidad objetivo que, a la fuerza, “tendrían que tener de una cartera con un mínimo de inversión en bolsa del 50%”, explica Satrústegui. Esta opción implica un elevado riesgo para perfiles conservadores y poco tolerantes a la volatilidad reinante.

Dentro de este capítulo, el director de análisis de Arquia Banca señala que únicamente habría posibilidades en fondos de bolsa invertidos en “negocios estables, que generen flujos de caja positivos, no muy endeudados, baratos y con buenos dividendos”.

En cualquier caso, una aguja en un pajar no exenta de riesgos de pinchazo por los bamboleos del mercado que además ha de lidiar con un contexto en el que la inflación se mantiene en positivo, aunque a la baja, pero sin riesgos de deflación en el horizonte. Todo ello sin perder de vista nunca el umbral de pérdidas que se puede permitir cada ahorrador en su patrimonio.

“Las mismas cifras no tienen el mismo impacto en todas las carteras ni en todas las casas”, señala un agente de banca privada. En este argumento profundiza Ricardo Murillo, director financiero y de mercados en Grupo Banco Caminos, al explicar que “si bien la variable rentabilidad es relativamente objetiva en esta ecuación, el perfil de riesgo es más determinante”. Y lo que es más, subraya que “el concepto del riesgo es personal, intransferible y cambiante a lo largo del tiempo”.

Su consejo con estos argumentos es establecer la rentabilidad objetivo mínima que compensaría el coste de la hipoteca a su mismo plazo. Hoy por hoy, Murillo coincide en que “superar el tipo de interés de las hipotecas requiere invertir al menos un 50% en renta variable”. Un umbral que para muchos ahorradores puede suponer un “riesgo excesivo” que le tendría que llevar a “descartar esta opción”. En cualquier caso, un mayor volumen de ahorros extra podría llevar a aquellos de perfil más arriesgado a “reducir su deuda en un menor importe y confiar más capital a una inversión alternativa” con la que batir sus cotes hipotecarios, explica el experto.

Tal y como ha reconocido el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi Draghi, con la evolución reciente del precio de la cesta de la compra en Europa, el horizonte de las subidas de los tipos de interés queda un poco más lejos. Por eso, la preocupación de los expertos del sector no está en un encarecimiento de las hipotecas que haga más atractivo amortizar ahora con unos costes más bajos. Se trata del convencimiento de que aún queda tiempo de escasez en opciones de inversión que consigan mejorar las finanzas personales más que la simple reducción de las deudas pendientes.

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