Mercados | Entrevista

“Todavía nos gustan la bolsa y los bonos de EEUU, pero vemos oportunidades en emergentes para el próximo año”

La última etapa del año se presenta complicada, según el responsable de asignación de activos de Trea AM, Ricardo Gil. Opina que es mejor estar en bolsa americana, aunque la foto de corto plazo es mala. Más allá, prevé oportunidades en emergentes.
El Nuevo Lunes
lunes 3 de septiembre de 2018  -  06:00

Por Maite Nieva

Ricardo Gil es responsable de asignación de activos de Trea Asset Management, firma a la que se incorporó en 2014. Anteriormente, estuvo en Bankinter, donde trabajó como director de inversiones de fondos y pensiones, gestor sénior de fondos de renta variable y mixtos y gestor del fondo BK Kilimanjaro, decano de la gestión de retorno absoluto en España, desde 2006 hasta 2011. Entre los años 1996 y 2003 estuvo en Renta 4. Allí fue el responsable directo de los fondos de renta variable española y europea, donde obtuvo los premios Lipper y Morningstar. Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Zaragoza y posee la acreditación CEFA por el Instituto Español Analistas Financieros (IEAF).

Pregunta (P.). ¿Cómo se presenta el último trimestre del año tras un verano marcado por la volatilidad y la incertidumbre económica y política?

Respuesta (R.). Bastante complicado, sobre todo por las implicaciones de largo plazo. Lo que hemos visto este verano es todo lo que se ha estado gestando antes. Y, en particular, en el segundo trimestre. Aunque sabíamos que la macro iba a crecer menos en Europa y que iba para atrás, no era muy normal que EEUU estuviese creciendo un 4%. Eso ha tenido otro atenuante, que ha sido el cambio de la administración americana y la beligerancia con respecto al comercio internacional. El mundo que conocíamos desde la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo con los dos últimos gobiernos estadounidenses, ha cambiado. Ya no hay tanto consenso entre todo el mundo, sino que las cosas son de cada uno y buscando el mayor beneficio. Eso ha pillado a los que estaban más expuestos a ese modelo, que eran los más endeudados y más dependientes del resto del mundo. Ese proceso va a seguir.

No se puede pensar que vamos a crecer otra vez al 4%, lo que requiere aprovechar las oportunidades en función del momento que estamos viviendo. En el cuarto trimestre esperamos que los datos de crecimiento se muevan un poco más hacia abajo. Eso nos hace evitar todo lo que sea cíclico y los activos que dependen de mucha inversión y de que la economía crezca mucho. Por lo contrario, vemos oportunidades en sectores, compañías o activos que puedan seguir funcionando con un crecimiento algo más moderado. Eso implica tener en cuenta el riesgo, que es el cambio más importante que ha habido este año.

P. ¿Cómo se está enfocando la estrategia de inversión desde Trea AM a la vista de los acontecimientos?

R. Tal como lo vemos ahora, la bolsa sigue siendo atractiva. Los activos de riesgo siguen mereciendo la pena, pero no todos. Aquí, las diferencias van a ser cada vez más grandes y evitamos todo lo que esté más expuesto a consumo. Buscamos activos más defensivos, que se han quedado bastante atrás; todo lo contrario de lo que ha valido hasta ahora. frente a compañías que crezcan mucho, preferimos compañías que estén generando un buen dividendo y que sea más o menos estable.

Nos gusta la bolsa americana porque seguimos creyendo que tiene aún algo de recorrido. En la bolsa europea somos muy activos en la selección de sectores y de valores. Nos gustan, por ejemplo, compañías de alimentación y del sector automovilístico, pero buscamos las que estén más expuestas a empresas que están obligadas a invertir por el cambio de los tiempos, como todo lo relacionado con el coche eléctrico, componentes… frente a las que están más expuestas a la parte final del consumidor. Además, nos estamos saliendo de todo lo que sea materias primas o compañías expuestas a grandes inversiones, tanto en bonos como en renta variable.

La gran duda son los bancos. Ahí no tenemos mucha exposición, y ese ha sido el éxito que hemos tenido este año en la parte de la renta variable. Vemos que puede haber algunas oportunidades, sobre todo porque vamos a ver fusiones de aquí a un año o dos.

P. ¿Es momento de invertir en bonos? ¿En qué mercados?

R. Hay oportunidades. Y los tipos van a seguir subiendo. Otra cosa es hasta dónde pueden subir con el mundo que tenemos, aunque tampoco creemos que lo puedan hacer mucho. En Europa no vemos oportunidades en bonos soberanos, porque los tipos van a ir para arriba pero no hay tanto dinero para ganar como en corporativos. Las compañías son mejores y vemos oportunidades en bonos con vencimientos relativamente cortos, a dos o tres años.

En EEUU, a diferencia de Europa, estamos positivos en bonos del gobierno a corto plazo. El bono a tres meses tiene un interés del 2%, y competir con eso es complicado. En Europa estás obligado a comprar corporativos porque los soberanos están en negativo. Y, además, hay oportunidades. De hecho, estamos largos en bonos a corto plazo (dos, tres y cinco años) en EEUU y cortos en bonos europeos de corto plazo.

Todavía es momento de tener renta variable americana, y en la parte más selectiva en Europa. Pero, después, hay que estar en emergentes. La foto del corto plazo es mala, pero vemos que hay oportunidades para posicionarse en los próximos seis meses.

Ahora está claro que no es el mejor momento para estar ahí porque hay mucha incertidumbre. A la tendencia normal de un ciclo que se está agotando se suma la intención de EEUU de restringir más, no solamente la liquidez, sino el comercio. La posición de partida de los emergentes es bastante mejor: tienen menos deuda pública sobre PIB, con lo cual no van a tener que subir impuestos para poder pagar deuda. Además, en general, las compañías no están tan endeudadas como las europeas.

Sin irse a Turquía o Brasil, hay muchas compañías que están dando rentabilidades del 7% en sus bonos a dos o tres años. La cuestión ahí es si es capaz de pagar de aquí a dos años un 7%, porque hay activos que se están poniendo a precios un poco exagerados, pero las oportunidades van a estar ahí.

P. ¿Por qué los máximos de la bolsa estadounidense no son un motivo de alerta a pesar de estar creciendo desde 2009?

R. En la bolsa americana las posiciones se están concentrando cada vez en menos valores. Y esos valores son las tecnológicas. Los que están aguantando los índices son cada vez menos. Eso no es buena señal, lo que pasa es que es la economía que más crece en el mundo y el modelo que hemos visto desde marzo de este año va a seguir estando vigente.

Si quieres coger riesgo, mejor de EEUU. La economía del país sigue creciendo y también la economía global, aunque se esté desacelerando. Creemos que sigue habiendo oportunidades.

P. ¿Cuáles son las señales para salirse de la bolsa americana?

R. El repunte de la tasa de paro, el retroceso en los datos de confianza, tanto manufactureros como de consumo y la clave de todas: que haya una caída en los bonos largos americanos y el bono a diez años se ponga por encima del 3,1%. Mientras tanto, lo que hemos visto desde el segundo trimestre de este año es que, cuanto peor va el resto del mundo, EEUU se convierte más en un activo refugio.

Creemos que para el cuarto trimestre ese modelo va a seguir funcionando. Es verdad que ha subido mucho y da miedo, pero nosotros seguimos sobreponderados en EEUU, sobre todo en los fondos asset allocation.

Lo que sí es cierto es que, después de la subida que lleva, es más difícil ver las oportunidades en EEUU que en los emergentes por la caída que llevan. Ese es el cambio que habrá que hacer, pero de momento sigue funcionando sabiendo que las próximas semanas van a ser de muchísima volatilidad.

P. ¿Cómo ve la bolsa española y cuál es el enfoque en la estrategia de inversión de Trea AM?

R. En España la mayor parte del índice está compuesto por bancos y Telefónica. Eso es Latinoamérica y emergentes, con lo cual la bolsa española está metida de lleno en los principales escollos que afectan a los mercados. Italia y la Unión Europea son el siguiente obstáculo, y España es también un país periférico. Es decir, tiene lo mejor de ese mundo cuando los astros se alinean, pero ahora no es el caso. Eso no quita que haya cosas interesantes. Si no has tenido bancos este año ni algunos de los valores con exposición a Latinoamérica, has hecho el año. Es el ejemplo de nuestro fondo de España. Y eso solo se consigue con gestión activa.

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