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Máximos históricos en Wall Street, Tokio, Francfort: ¿Estallará la burbuja de las Bolsas mundiales?

La remontada de las Bolsas occidentales se mantiene imparable desde la superación de la crisis de deuda europea. El grueso de los analistas sigue justificando una escalada sin techo que, sin embargo, comienza a dar síntomas de burbuja a punto de estallar según algunos indicadores técnicos que anticipan una inminente y drástica corrección global.
José M. Del Puerto / Invertia
martes 7 de noviembre de 2017  -  12:43

Los máximos de cotización se repiten en Wall Street, Tokio y Fráncfort, por citar solo algunas plazas. En algunos casos, además, sin comparación, como es el caso de un Dow Jones que hoy por hoy se mueve con holgura por encima de los 23.000 puntos. Un ascenso exponencial que divide a los expertos entre los que advierten de una excesiva e insostenible valoración de las cotizadas en Bolsa y los que consideran que el crecimiento de los beneficios corporativos, la mejora del escenario macro global y los estímulos añadidos de los grandes bancos centrales justifican los niveles actuales y apuntalan la continuidad de las ganancias. De momento, los segundos son mayoría.

El tándem que forman el avance sincronizado de las principales magnitudes macroeconómicas con la mejora de balances empresariales es el argumento más empleado por los analistas que justifican las cotizaciones actuales. En esta línea, Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en España subraya que este año para el que algunos expertos vaticinaban el inicio de una nueva recesión “por primera vez desde el inicio de la crisis financiera todos los países de la OCDE cerrarán 2017 con un crecimiento positivo”, mientras que los emergentes -y especialmente la misma China que tanto venía preocupando al conjunto del mercado- “también están mostrando un sólido comportamiento”.

Para Steen Jackobsen, economista jefe de Saxo Bank, estos andamios no son suficientes para soportar una estructura en la que aprecia cada vez más similitudes con el crack de 1987. Entonces, “durante la mayor parte del año la boyante Bolsa estadounidense subió rápidamente” gracias a las políticas de la Reserva Federal tras un año de “estancamiento” de la economía, hasta que en octubre se produjo el brusco colapso del parqué mientras el índice manufacturero ISM estaba en un nivel de 60 puntos, “pocas veces alcanzado”. Precisamente, esta cota acaba de superarse por segunda vez desde aquella fatídica fecha, lo que lleva al experto del banco danés a pasar de una opinión neutral a infraponderar posiciones en renta variable.

A pesar del optimismo dominante, es cierto que el amplio recorrido alcista acumulado por Wall Street siembra entre la comunidad inversora más cautela que los índices europeos, que cotizan a ratios menos exigentes y en pocos casos en máximos de su historia. A esta orilla del Atlántico, como señala Ignacio Cantos, director de inversiones y renta variable de Atl Capital, los bancos tienen un mayor peso sectorial y no han recuperado cotizaciones previas al hundimiento de Lehman Brothers, lo que supone un punto adicional para contar con terreno alcista adicional a las cotas ya reconquistadas mientras se mantengan las tareas de saneamiento de balance y concentración del sector.

GESTIÓN DE CARTERAS EN TIEMPO DE AGOREROS

El subdirector de Andbank Wealth Management, Fernando Hernández, reconoce que innegablemente “estamos más cerca de una recesión que hace cuatro o cinco años” por pura dinámica del ciclo económico, pero defiende que la mayoría de voces que se alzan advirtiendo de una burbuja global y de que “algo va a pasar” proceden de personas no vinculadas a la gestión de patrimonios, que no tienen que rendir cuentas por la evolución de los mercados y dentro de unos años, si algo ocurre finalmente, “podrán decir que ya lo advirtieron”. En su opinión, la expectativa de crecimientos de beneficios a doble dígito ha sembrado un “optimismo desmesurado” que, sin embargo, se alimenta por el hecho de que algunos eventos que se predecían muy dañinos para la economía no han resultado tan perjudiciales, como es el caso de los atentados terroristas en Europa.

La cautela creciente en torno a EEUU cala también en el discurso de Julien-Pierre Nouen, economista jefe de Lazard Frères Gestion. Así, mientras destaca que “los beneficios de las compañías europeas están siendo revisados al alza y esto debería apuntalar el mercado” con un contexto económico de fondo que respalda los avances, “en EEUU las ganancias se están revisando ligeramente a la baja, mientras las bolsas siguen subiendo”. No obstante, cabe señalar que los primeros avances en la reforma fiscal prometida por el presidente Donald Trump echan más gasolina al motor de un rally que deja desde hace meses nuevos máximos en los tres índices más seguidos del mercado neoyorquino.

En este aspecto focaliza su análisis Borja Rubio, responsable de corretaje en España de Orey iTrade. Si bien reitera el optimismo de la casa de origen luso con respecto a Wall Street, debido a las ratios que marca en comparación con activos como las materias primas, los bonos y los bienes inmobiliarios, considera que “hay que ser mucho más selectivo en los valores que se añaden a la cartera”. Sobre este punto previene contra la industria de los semiconductores, cuyas compañías cotizan “en algunos casos por encima de 60 veces beneficios” y apuesta por denominado nuevo oligopolio digital: Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google, cada vez más conocidas por las siglas FAANG.

EL NUEVO OLIGOPOLIO TECNOLÓGICO VS. BURBUJA PUNTOCOM

Estas cinco cotizadas centran el diagnóstico de David Cano, director general de Analistas Financieros Internacionales (Afi), por el que justifica que las ratios globales de Wall Street son comparables en términos absolutos a los que había antes del crack del 87, pero para nada son asimilables en su construcción y lectura profunda. Si bien cree que “el PER debe volver a su media histórica”, la muy diferente composición y ponderación de los índices estadounidenses de entonces (sesgada hacia petroleras y bancos) frente a la de ahora (con dominancia de la tecnología) hace que la comparación sea mucho más compleja que la mera contraposición de cifras. Así, Cano señala que “por más que en cada una de estas etapas sendos sectores gozaran de superiores expectativas de crecimiento de los beneficios, es obvio que ni el petróleo ni la banca gozaban de un escenario a futuro como en la actualidad tiene el Nasdaq”, pues la penetración y crecimiento de la tecnología en el consumo, la manufactura y los servicios es cada vez mayor y abre cada vez oportunidades de aplicación -nuevos nichos de negocio- más amplias.

A este respecto, el experto de Atl Capital es tajante: “si quitas los FAANG, resulta que los índices están planos”. Para el resto de sectores, Hernández da una clave en el ritmo de retirada de estímulos por parte de los bancos centrales, pues de esto dependerá la facilidad o dificultad que en lo sucesivo vayan a encontrar las empresas para financiarse después de años de tipos bajos y estampida inversora de la deuda pública. Sin embargo, tanto el camino emprendido por la Reserva Federal como las primeras pistas señaladas por el Banco Central Europeo, apuntan hacia unos movimientos muy paulatinos con el fin de conseguir la menor distorsión posible de los mercados, coinciden las grandes firmas de inversión global en sus últimos análisis.

TradeSecrets.es

La encuesta de gestores de carteras de Bank of America - Merrill Lynch incide en este temor, pues un posible fallo en la aplicación de la hoja de ruta de las instituciones monetarias lleva largos meses situada entre los principales miedos del mercado. En estos mismos términos, Santiago Satrústegui, presidente de Abante, apuntaba hace unas semanas que son muchos los que parecen esperar un “gran cataclismo” debido a la “situación desproporcionadamente binaria” que arrojan las altas valoraciones y los mínimos de volatilidad. Una tesis que no comparten debido a la continuidad de la liquidez y unos números macro y corporativos que se mantienen sólidos.

LA COMPLACENCIA PUEDE AL MIEDO

Los analistas de Renta 4 subrayan que, ante este panorama, los índices manufactureros y de actividad industrial siguen marcando buenos registros a la par que el índice de referencia en la medición de la volatilidad, el VIX estadounidense, ha tocado mínimos históricos este mismo viernes en 9,1 puntos. El miedo al cataclismo no se refleja, por tanto, en el también conocido como ‘índice del miedo’.

Evolución del Índice VIX // Google Finance

Duce insiste en que, ante esta dicotomía, con la volatilidad en mínimos de 1993 y las valoraciones en máximos desde 2004, “es probable que la reforma fiscal prometida por Trump siga generando ilusión” en EEUU, donde su apuesta se focaliza en sectores cíclicos. En lo que se refiere a Europa, los garantes de la continuidad alcista pasan por “la menor incertidumbre política y la solidez de los datos económicos” que han venido acompañadas de una mayor fortaleza del euro con impacto en cuentas que ha generado cierta contención frente a Wall Street.

En Fidelity se preguntan “cuánto pueden durar los buenos tiempos” en un mercado alcista que califican como “el segundo más largo y posiblemente odiado” desde la II Guerra Mundial.  todos los tiempos. La casa estadounidense apunta que los indicadores adelantados siguen generando optimismo y que únicamente “algunas áreas se mueven en niveles ciertamente elevados”, mientras que “en general” las gráficas distan mucho de alcanzar cotas del año 2000, en plena burbuja de las puntocom, cuando sus estimaciones de beneficios se basaban más en previsiones que en proyecciones de cifras reales. Ante este escenario, consideran que “el incómodo imperativo para los inversores es ser más valientes durante más tiempo, pues en el peor de los casos prevén caídas en un mercado lateral en el que descartan a priori una corrección generalizada y brusca.

Incluso para Japón, el gestor Kok Wei Yee, recomienda la toma de posiciones en las compañías que están presentando cifras de negocio consistentes y aún marcan valoraciones atractivas, pues los máximos de más de 20 años van acompañados del mejor escenario macro en más de una década para el archipiélago asiático. Todo ello mientras las reformas impulsadas por el primer ministro Shinzo Abe siguen su curso en un clima de mejora económica que define por el término nipón ‘kaizen’.

El banco de inversión suizo Lombard Odier señala en su último informe de estrategia que “dada la solidez que continúa exhibiendo el empleo, la contención de la inflación y la liquidez disponible a unos tipos relativamente asequibles en la mayoría del mundo occidental y de los países emergentes, parece que el ciclo económico actual todavía tiene un amplio recorrido por delante”. Un panorama que, a pesar de la creciente cautela, “insta a la continuidad en las posiciones de cartera, con una actitud propensa al riesgo”, se ratifican los helvéticos.

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