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El Congreso pone el primer palo a 'la rueda' de la música nocturna en la tele

Las enmiendas a la ley de propiedad intelectual limitan al 20% el dinero que las televisiones pueden recuperar mediante las emisiones de canciones de madrugada.
Grupo Zeta
jueves 29 de noviembre de 2018  -  17:11

Ha costado meses de negociaciones que a punto han estado de quedar en nada por una maniobra de última hora del PP, pero al final el Congreso ha aprobado el paquete de enmiendas a la ley de propiedad intelectual que, entre otras cosas, supone el primer palo a 'la rueda', el mecanismo a través del cual las televisiones recuperan parte del dinero que pagan a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) emitiendo música de madrugada. La Comisión de Cultura del Congreso ha hecho lo que no ha hecho la SGAE en una década: poner freno a una práctica que beneficia a un reducido grupo de autores y perjudica a la inmensa mayoría de sus socios.

Y ese límite se ha marcado en un 20%. Es decir, de todo el dinero que se genera en derechos de autor a través de la emisión de música en televisión, la que se emita de madrugada no podrá suponer más del 20%. Es lo que tendrán que repartirse entre esos autores de madrugada y su editorial, que siempre es la propia cadena. Mientras no había límite, esa cifra ha oscilado entre el 60% y el 70%. Y considerando que los derechos de televisión suponen el 80% del total de ingresos de la SGAE, que en el 2017 fueron de 248,2 millones de euros, se está  poniendo coto al trozo más grande del pastel de los derechos de autor.

A CUCHILLADAS

Este es un conflicto que enfrenta a dos lobis: el de las discográficas y el de las televisiones. Algunos actores implicados hablan de "guerra a cuchilladas", pues hay decenas de millones de euros en juego al año. Mientras, los autores, tradicionalmente desunidos, se colocan a un lado u otro, según sus intereses particulares. Pero si las editoriales de las discográficas dicen trabajar con unos 400 autores, la masa social de la SGAE es de más de 120.000 personas.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, ya en diciembre del 2016 se decidió someter el conflicto a un arbitraje neutral. El dictamen de la OMPI (la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) fue limitar la cantidad que las televisiones podían recuperar a través de emisiones nocturnas a entre un 10% y un 20%, aunque recomendaban un 15%. Tele 5 y AtresMedia denunciaron ese laudo y el Tribunal Superior de Justicia lo declaró nulo. Una de las razones era que ese sistema de arbitraje no estaba previsto en los estatutos de la SGAE.

Las reformas aprobadas en la Comisión de Cultura se acogen a la recomendación de la OMPI, aunque se sitúan en el lado más alto del arco, el del 20%, favoreciendo pues a las televisiones. Es un tope generoso, teniendo en cuenta que esos videoclips y conciertos de plató emitidos de madrugada tienen audiencias insignificantes. Pero sobrevuela la amenaza de las cadenas privadas: en el momento en que programar música de madrugada no les suponga un beneficio económico, dejarán de emitirla. Por otro lado, las enmiendas aprobadas no entran en el asunto de los fondos musicales que suenan en los programas diurnos y que también generan derechos que vuelven a las editoriales televisivas. El informe de la OMPI también pedía a la SGAE que esos fondos no generasen derechos.

Trazabilidad y conflictos de intereses

El freno al mecanismo de 'la rueda' es el punto más destacado de este lote de enmiendas a la ley de la propiedad intelectual, pero no el único. También hay la exigencia de trazabilidad de las obras que permita una línea continua y clara entre lo que la SGAE recauda y lo que reparte. No se trata tanto de conseguir que la entidad se digitalice y pueda identificar toda la música que suena en conciertos, salas, bares y demás establecimientos, que también, como de que deje de recaudar por música que no sabe identificar. Y, sobre todo, que los informes de pagos sean más precisos para que el socio sepa de dónde sale cada euro que recibe.

Otro punto clave es la creación de un organismo de control en el que por cada miembro de la SGAE haya uno externo. Y, también, que la SGAE debe aplicar "procedimientos para evitar conflictos de intereses" de quienes ocupen puestos en los órganos directivos de la entidad. Aunque esta medida no tendrá efectos sobre la actual junta directiva de la SGAE, en un futuro pudiera afectar a varios miembros.

Otro punto importante aprobado tiene que ver con las webs que ofrecen contenidos ilegales tanto en descarga como en 'streaming'. La nueva normativa permitirá cerrar una nueva web nacida de otra web ya sancionada y en proceso judicial sin necesidad de iniciar un nuevo trámite judicial de cero.

En una semana este lote de enmiendas debe ser ratificado por el Senado y, si ningún partido pone objeciones, se podría aprobar antes de fin de año. En caso contrario, el proceso podría alargarse otro mes o quedar frenado. Hay mucho dinero e intereses en juego y por ende presiones sobre los partidos. Aunque los que más han luchado por la nueva normativa celebran haber ganado la gran batalla contra 'la rueda', cualquier cosa puede pasar en el partido de vuelta.

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