La inflación argentina sigue desbocada mientras el peso frena su brusca caída

EFE
martes 15 de mayo de 2018  -  00:46

Rodrigo García

Buenos Aires, 15 may (EFECOM).- Tras varios días de caída al vacío, el peso dio hoy una buena noticia en Argentina y logró recuperarse un 3,16 % frente al dólar, aunque el contrapunto llegó de parte de la inflación, el otro quebradero de cabeza del Gobierno de Mauricio Macri, que sigue sin dar tregua y subió un 25,5 % en un año.

Principalmente por los fuertes aumentos de las tarifas de los servicios públicos, los conocidos como 'tarifazos' en el agua, la electricidad o el gas, el Índice de Precios al Consumidor subió en abril pasado un 2,7 % respecto al mes anterior y acumula un alza del 9,6 % en 2018, según difundió este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

El Ejecutivo, que estableció para todo el año una meta de inflación del 15 %, ve así cómo, en solo cuatro meses, las cifras ya pasan con creces el ecuador de ese objetivo en un momento de fuerte inquietud social, política y económica por la depreciación del peso en casi el 20 % en solo un mes.

"Sé que estos días despertaron angustia y preocupación, de que situaciones como las que vivimos puedan generar una crisis mayor; lo entiendo, lo entendemos, pero estamos lejos de eso: no hay una situación comparable a otras crisis", dijo Macri en un mensaje televisado.

A pesar del optimismo del Gobierno, el hecho de que los precios hayan subido, según datos de abril, un 25,5 % en comparación con el mismo mes de 2017, no hace sino avivar la incertidumbre de la población, que cobra en pesos y ve cómo su valor está cayendo a pasos agigantados.

Es por esta razón que decenas de personas se desplazaron esta mañana hasta las puertas del Banco Central (BCRA) para entregar comida gratis a modo de protesta, porque según explicó a la prensa Daniel Menéndez, coordinador nacional de Barrios de Pie, "mientras hoy se le garantizan miles de millones de dólares de ganancias a determinados sectores, hay familias que no tienen para comer".

El lugar de la manifestación no fue elegido por casualidad.

Este martes la vista estaba puesta en el vencimiento, y eventual renovación, de unos 600.000 millones de pesos (alrededor de 25.000 millones de dólares) en Letras del BCRA, conocidas como Lebac, de las que un 5 % está en manos de inversores extranjeros.

Esta operativa era considerada clave para la presión cambiaria y finalmente tuvo un final feliz: se logró renovar el total de las letras que vencían y el organismo bancario logró colocar 5.000 millones de pesos más (207,7 millones de dólares).

El miedo era que los inversores abandonase este instrumento e invertir en dólares, una prueba que fue superada gracias, principalmente a las altísimas tasas de interés del 40% que el BCRA anunció hace unos días para calmar las aguas ante la subida de tipos de EE.UU. y la fuga de capitales hacia ese país.

A la par, en Washington continúan los contactos entre el Gobierno y autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr un crédito que permita paliar las consecuencias de la caída del peso y poder acometer con holgura las reformas económicas graduales que impulsa Macri.

Este eventual acuerdo sigue siendo controvertido, por la tortuosa relación que Argentina y el FMI han tenido durante décadas y por los posibles ajustes económicos que diversas voces de la oposición alertan derivarán del acuerdo.

"Sí va a haber una demanda, pero no del FMI, también de los mercados, de que dado este escalón más bajo de confianza (de los inversores hacia el país) nos comprometamos hacia la convergencia fiscal, eso es una responsabilidad de los argentinos", dijo el jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras una reunión con Macri en la Casa Rosada.

Con esta coyuntura -la un enorme déficit fiscal y una fuerte dependencia de los capitales externos- el Ejecutivo lanzó una propuesta a la oposición para lograr un "gran acuerdo nacional" de cara a la elaboración de los presupuestos de 2019 para conseguir equilibrar las cuentas.

"El Frente de Izquierda no concurrirá a ningún acuerdo nacional para aplicar las condiciones del FMI", estableció rotunda esa formación en un comunicado.

Por el momento, el Gobierno ya ha reconocido que la depreciación del peso, que hoy consiguió comerle terreno al dólar por una nueva intervención del Banco Central (que vendió 791 millones de dólares), conllevará inevitablemente más inflación y un crecimiento de la economía menor al previsto.

Sin embargo, el oficialismo insiste en que la situación está bajo control y que su objetivo es evitar una crisis económica, ya que actualmente solo reconoce una en el mercado cambiario.

"Estamos preparados para prevenirlas", dijo Macri, convencido de que evitó un descalabre del país cuando llegó al Gobierno del país, que sufrió "décadas de irresponsabilidad". EFECOM

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