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La ruleta rusa de las ‘penny stocks’ españolas: 22 compañías entre la quiebra y el ‘pelotazo’

A veces invertir se convierte en una lotería. Se puede cazar el premio gordo o perderlo todo. Una máxima que adquiere todo su significado en las ‘penny stocks’, esas compañías que cotizan por debajo del euro y que son 22 en la bolsa española.
José M. Del Puerto / Invertia
martes 27 de noviembre de 2018  -  06:00

Blanco habitual de las técnicas más agresivas de especulación, de rumores de quiebra o de milagrosa resurrección, frecuentes en la cabecera del Mercado Continuo un día y de la cola al siguiente… Así son las ‘penny stocks’. Multitud en la bolsa española si se comparan sus cifras con las de otros mercados vecinos.

Más de una veintena forma parte actualmente un denostado club al que en el último trimestre se han sumado nada menos que cuatro compañías del Mercado Continuo. Una de ellas, Dia, es además miembro del Ibex 35. Una atípica situación que en los grandes índices europeos de referencia solo se repite con los casos del banco Lloyd’s en el Ftse 100 británico y de Telecom Italia en el Ftse Mib italiano.

Más cercano y más hondo es el caso de la Bolsa de Lisboa. El índice PSI 20 de referencia del parqué portugués tiene nada menos que tres compañías cotizando por debajo del euro. Se trata de Millenium Bcp, PHarol, Sonae y Sonae Capital. Los analistas apuntan aquí una cierta vinculación con el endemismo ibérico de que las pymes conformen el grueso del tejido empresarial a esta ladera de los Pirineos.

Precisamente, la veterana en esta categoría dentro del mercado español es la italiana Reno de Medici, que lleva más de 16 años cotizando por debajo del euro por acción. No obstante, el reciente y drástico reajuste de capitales de Duro Felguera ha hecho que su cotización ajustada con base en su actual accionariado se haya hundido hasta el grupo de las ‘penny stocks’. La más novata es Airtificial, que este mismo lunes se ha estrenado como sucesora de Inypsa y Carbures. Si se toma como referencia la cotización previa de Inypsa, a la que ha relevado en el Mercado Continuo, la permanencia en la categoría se extiende por más de nueve años.

Pero, ¿qué tiene de malo ser una ‘penny stock’? El matiz no reside en que cotizar por encima o por debajo del euro implique precios caros o baratos, algo que depende de cuántas veces se están pagando las ventas, los beneficios o la deuda de una empresa. La auténtica clave reside en cómo se ha llegado a estos precios. En el caso de las 22 compañías cotizadas en la bolsa española que figuran en esta categoría, suelen compartir estar aquejadas por acuciantes problemas financieros. Una falta de salud en su balance que pone en duda su valoración, ahuyenta a los inversores y golpea con fuerza su gráfica.

Es entonces cuando se quedan a merced de los especuladores más agresivos, que con un escaso desembolso de capitales logran vapulear su precio de mercado con apenas unas milésimas de euro de diferencia entre un cruce y el anterior que se traducen en cambios de rentabilidad que muy a menudo alcanzan sin esfuerzo el doble dígito. Arriba o abajo.

A fomentar esta volatilidad, aunque también su liquidez, ha contribuido la reciente reforma de precios de negociación que ha introducido Bolsas y Mercados Españoles (BME), la sociedad rectora del mercado nacional. El precio mínimo de cotización se ha reducido hasta los 0,0001 euros por título, con el objetivo de evitar la aparición y acumulación de sociedades zombi atrapadas en el céntimo por acción sin apenas cruces de compraventa, como le ocurrió durante meses al ya desaparecido Banco de Valencia.

Esta nueva norma obliga, además, a la negociación en bloque de los títulos de las ‘penny stocks’ más depreciadas. Las compañías que hoy por hoy están englobadas en este subgrupo dentro de las que cotizan por debajo del euro están las acciones clase B de Abengoa, Vértice 360º y Urbas. La última ha paseado al filo del concurso de acreedores, las dos anteriores sí han recorrido este camino y aún se vienen reponiendo de ello no sin dificultades. Duro Felguera, las acciones A de Abengoa y la inmobiliaria Nyesa están al borde de este abismo.

El analista Eduardo Bolinches, director de Escuela de Trading y Forex, considera que invertir en este tipo de valores es “lo más parecido a jugar a la lotería con muchas posibilidades de perder”. En este sentido, señala que la única bondad del nuevo mínimo de cotización es “evitar quedarse atrapado”, aunque a un coste de pérdidas habitualmente elevado. Un escenario que, prevé, será cada vez más habitual conforme los tipos de interés comiencen a subir y compliquen las refinanciaciones de deuda que mantienen a flote a muchas de estas compañías y que provocan su volatilidad de precios.

AMPER APUNTA A NUEVOS DISPAROS AL ALZA

Uno de los valores novatos en esta categoría es OHL. Solo 13 días cotizando por debajo del euro. “Se acaba de meter en el hoyo”, señala el analista Roberto Moro. “Qué poquitos son los que logran volver por encima del euro y cuántos son los que se quedan”, avisa. Sin soportes consistentes a la vista, solo habría “algo de recuperación” por encima de los 0,76 euros por acción. De la veterana Reno de Medici señala que con un ‘stop loss’ del 4% - 5% es una buena opción con miras al medio y largo plazo mientras aguante los 0,65 euros.

Amper, con más de diez años en el infierno y proceso concursal de por medio, es una de las favoritas del grupo para Juan Enrique Cadiñanos, director de Admiral Markets. Considera que su ratio rentabilidad/riesgo es “más que aceptable” con un PER atractivo, una beta elevada y potencial alcista mientras aguante el 0,185 por acción. Tubos Reunidos también entra en su cesta. Con un potencial de casi el 170% según el consenso de Thomson Reuters, el impacto de la guerra comercial se ha convertido en el motor de sus últimos bandazos.

Este es uno de los motivos que llevan a Pablo García, director de análisis de Alphavalue España, a considerar que en este momento de volatilidad “no creemos que sea un buen momento para invertir en ese tipo de valores”. Por su parte, Adrián Flores, de Naga Brokers, sí abre la mano a los ‘penny stocks’ no sin antes advertir de los elevados riesgos que para un inversor promedio implican su “baja liquidez y alta volatilidad”.

El analista considera que el 43% al alza que se apunta Amper es su mejor seña de identidad ante su nuevo plan estratégico. Sus esfuerzos para incrementar eficiencia, márgenes operativos y diversificación geográfica y de cartera. Su primer objetivo lo traza en los 0,356 euros por acción, mientras sigue dibujando mínimos ascendentes. Como un tiro, pero siempre hablando de céntimos, va Natra, que ha más que duplicado valor en este año que toca a su fin. La ruptura del 1,20 por acción en la chocolatera valenciana sería señal de escapada al alza de la categoría de las ‘penny stocks’. Por debajo de los 0,80 euros, su condena se perpetuaría.

El director de Bolsa General, David Galán, advierte de que “son valores muy seguidos por inversores novatos que buscan dar pelotazos”. Y frente a esta esperanza, “muchos se pasan años bajando y arruinan a muchos inversores”, para luego pegarse un “rebote explosivo del 100% en menos de una semana” para atraer nuevos incautos. A pesar de todo, considera que “Ezentis se pondría interesante si fuera capaz de superar la resistencia de los 0,76 euros, ya que rompería su directriz bajista de corto plazo”. Con objetivo en 0,98 euros por acción, no lograría salir de la categoría del céntimo.

En lo que va de este año 2018 en que la renta variable está muy lejos de brillar todo lo que los analistas se prometían al iniciar el año, la peor parada es Nyesa Valores, que ha perdido más de un 89% de su capitalización. Sin embargo, OHL (-86,1%), Dia (-81,4%) y Vértice (-78,9%) se quedan muy cerca de esta cota. Un caso especial es el de Berkeley Energía, otra de las ‘benjaminas’ de este grupo, que tras las advertencias de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre su cotización y el temor a que su mina de uranio en Salamanca se quede en mapas ha hundido su precio un 69%, a pesar de que los analistas consideran que tiene potencial para más que cuadruplicar su cotización.

El hundimiento que ha reducido el precio de las acciones no solo afecta a las más 'baratas' por acción del mercado. Al cierre de 2017, la capitalización de las compañías del Ibex 35, alcanzaba los 630.000 millones. Ahora está 72.000 millones por debajo, en 558.000 millones. Entonces, solamente uno de los componentes del índice valía en bolsa menos de 2.000 millones de euros: Técnicas Reunidas. Ahora, tres están por debajo de este umbral, ya que se han sumado Dia e Indra. Además, Meliá Hotels apunta a ser la siguiente más pronto que tarde.

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