Empresas

Opas a la vista: las fusiones como salvavidas para la banca española

El interés de Sabadell por Popular, la fusión del rescatado BMN con la nacionalizada Bankia o la conquista de Portugal por los bancos españoles son algunos ejemplos de que los movimientos corporativos están más vivos que nunca, pese a la incertidumbre política y ante las bajas rentabilidades. La pregunta que surge ahora es ¿quiénes quedarán en el sector bancario español dentro de dos años?

Este jueves saltaba la noticia de que Banco Sabadell y Popular habían estado reuniéndose de cara a una posible unión y que finalmente no había fraguado, según informaba Expansión. Unas reuniones que según ha sabido INVERTIA sí se han producido y que son ¿habituales en el sector¿. Conversaciones que ponen de manifiesto que la reestructuración de la banca española no está ni mucho menos acabada, lo que hace que inversores y analistas se pregunten qué pasará en los próximos años.

El interés de Sabadell por Popular viene de lejos, especialmente en un sector que adolece una baja rentabilidad en su negocio en un entorno de tipos de interés mínimos. ¿Se han barajado todas las opciones¿, señalan fuentes conocedoras en una operación en la que Sabadell llevaría la voz cantante. Actualmente el banco catalán roza un valor en Bolsa de casi 9.000 millones, mientras que la entidad presidida por Ángel Ron supera por poco los 4.000 millones.

Una debilidad en Bolsa de la que el histórico banco es consciente y que le ha llevado a anunciar precisamente este mismo jueves una ampliación de capital de 2.500 millones de euros para reforzar capital, preservar el dividendo y luchar contra los tipos de interés en mínimos históricos ¿más que en mínimos, incluso en negativo-. El castigo que acumula el Popular en lo que va de año roza ya el 40%, por lo que con esta ampliación supondrían alcanzar una capitalización de 6.500 millones de euros.

Esta ampliación de capital puede tener dos lecturas. La primera sería acudir al mercado para obtener capital y así ahuyentar cualquier tipo de opa por el valor al reforzar el capital. La segunda, que apuntan fuentes del mercado a INVERTIA, es ¿llevo a cabo una ampliación y saneo para ponerme ¿guapo¿ de cara a que alguien me compre¿. Actualmente la exposición al ladrillo de Popular todavía sigue siendo un lastre para la entidad, aunque hay que reconocer que no ha recibido ni un solo euro de ayuda de los contribuyentes.

Pese al lastre del ladrillo que todavía carga Popular, tiene un perfil que gusta. De hecho, su consejero delegado, Francisco Gómez, reconocía con cierta sorna en la presentación de resultados del primer trimestre de este año que ¿somos el banco que todos quieren ser¿. La apuesta de Popular por la banca de empresas se traduce en mayores márgenes, recientemente Bankia reconocía que la banca de pymes podía ofrecer hasta seis veces mayor rentabilidad. De hecho, el margen en el crédito a empresas es mayor que a los particulares. Un analista reconocía recientemente que ¿en el caso de las empresas, estas necesitan la financiación ya y no te van a regatear medio punto: necesitan el dinero que sino su negocio se para¿.

Movimientos que ponen de relieve que el baile de fusiones en la banca española sigue vivo, aunque más que un rock and roll como el vivido durante la crisis todo apunta a que lo que están bailando actualmente las entidades es una canción lenta que permite agarrarse y conocerse mejor. Fuentes conocedoras de las reuniones entre Sabadell y Popular aseguran que no son las únicas, ya que ¿con las bajas rentabilidad que hay actualmente, todos hablan con todos porque esto a la larga no es sostenible¿.

Algo con lo que todos los analistas coinciden, recientemente el mediático gestor de Abante Asesores, José Ramón Iturriaga, aseguraba que ¿podemos asistir a un festival de actividad corporativa¿. Además, el experto ponía el acento sobre Banco Popular del que avisaba que su calendario de provisiones viene marcado por el Banco Central Europeo (BCE), que además ¿le deja pagar un pequeño dividendo¿. Y es que precisamente esa es la clave: la supervisión del BCE.

Desde que España pidiera un milmillonario rescate bancario a Bruselas, las entidades españolas han estado bajo la lupa del BCE. Un control que se traduce en tranquilidad para los inversores internacionales que ven como nuestros bancos han pasado por un control supraeuropeo más intenso y que las pone en el punto de mira de las operaciones corporativas. Los supervisores europeos lo han reconocido públicamente y abogan porque haya fusiones europeas. Algo que ya señalaba Antonio Garrido, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona y profesor del IEB: ¿La siguiente ronda de fusiones tendrá un carácter europeo, o es así o la unión bancaria de la Eurozona habrá fracasado¿.

Al analizar el panorama europeo, todavía se ven dos focos pendientes: por un lado, la banca italiana que necesita un fuerte saneamiento y fusiones, y por otro, las cajas alemanas que han vivido ajenas a las fusiones y suponen una fuerte atomización. Pero lo que está claro es que al analizar Francia, Alemania o los Países Bajos se ve como en sus mercados bancarios hay dos entidades fuertes que dominan el mercado.

En el caso de España está claro que hay dos entidades grandes, BBVA y Santander, pero hay otros que todavía les pisan los talones en clave nacional como Bankia, CaixaBank o Sabadell. De ahí, que en ese segundo estrato, entidades grandes pero en clave nacional, es donde los expertos apuntan hacia una nueva oleada de fusiones y adquisiciones.

BMN CON BANKIA

Hace algunas semanas, Vozpopuli avanzaba que había habido conversaciones para agrupar con el visto bueno de Bruselas a BMN con Bankia. Las dos entidades nacionalizadas siguen en el punto de mira, incluso todos los analistas señalan que combinadas tienen más valor. Bankia es líder en muchos mercados pero precisamente es más débil allí donde BMN tiene una fuerte presencia, como Baleares, Murcia y parte de Andalucía.

Es más, el mismo confidencial aseguraba que España está negociando con Bruselas ampliar el plazo de privatización de Bankia, que actualmente vence a finales de 2017. Aunque esta decisión es española, ya que es una ley orgánica la que fija la privatización de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri. Pero en este caso, el de Bankia, la parálisis política sí que está frenando, por ejemplo el banco ha retrasado su nuevo plan estratégico hasta que se aclare el panorama. Podemos, por ejemplo, ha dejado claro que en caso de llegar al Gobierno querría una entidad pública.

LIBERBANK, CEISS O IBERCAJA, EN EL AIRE

Una foto en movimiento, la del sector bancario, que tiene otros tres protagonistas con nombre propio: Liberbank, Ceiss e Ibercaja. En el caso de Liberbank, el hecho de que cotice, le hace un valor opable. Actualmente su capitalización es de apenas 900 millones de euros, lo que le hace apetecible tanto para entidades nacionales que quieran crecer, como para algún operar internacional que quiera tener presencia en España.

Ceiss, fruto de la fusión de Caja Duero y Caja España, está inmersa en un proceso de reestructuración. Una situación que permitirá a la entidad recortar costes y ganar en rentabilidad, lo que podría traducirse en un interés renovado por la entidad. Al igual que Liberbank puede leerse en clave nacional o internacional.

Ibercaja, por su parte, ha dejado de lado la salida a Bolsa que tenía prevista. La inestabilidad de los mercados, el sector bancario está siendo uno de los más castigados dentro de la Bolsa española, ha hecho que aparque su estreno bursátil. Pero los expertos creen que será uno de los nombres que sonará recurrent

Gráficos relacionados