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En las entrañas de 'Succession', la serie que hace detestar y compadecer a los ricos

Visitamos el rodaje en Escocia de la premiada producción de HBO

¿Era demasiado pronto para reír las gracias a ese 1% de poderosos que ha arruinado la vida al 99%?

Grupo Zeta

En las entrañas de 'Succession', la serie que hace detestar y compadecer a los ricos

En su arranque, 'Succession' no dejó la huella esperada. ¿Era demasiado pronto para reír las gracias a ese 1% de poderosos que ha arruinado la vida al 99%? ¿Por qué debíamos preocuparnos por unos personajes, además de ricos, desagradables? ¿Realmente queremos que el grupo de medios tradicional de los Roy sobreviva a la amenaza de los gigantes tecnológicos? Preguntas y más preguntas.

Pero a veces hay que creerse eso del "a partir del cuarto capítulo mejora". Algo cambió. El creador Jesse Armstrong ('Peep show', 'Fresh meat') y su equipo de guionistas descubrieron qué clase de humor funcionaba mejor, qué clase de drama podía combinar con él, cómo comentar la realidad sin parafrasearla de formas obvias. Y este drama con partes cruelmente divertidas, o comedia con partes dolorosamente emocionales, se convirtió en la serie favorita de los críticos de alrededor del mundo, ganó el BAFTA a la mejor serie internacional y fue hace poco nominada a cinco premios Emmy, incluyendo el de mejor serie dramática.

¿Es un drama, entonces? ¿Quedamos en eso? Ni siquiera los actores de la serie, cuya segunda temporada llegó el lunes, día 12, a HBO, parecen ponerse de acuerdo sobre esto. "Nunca he sabido cómo clasificar la serie", nos explica Matthew Macfadyen, el maquiavélico Tom, en una suite del escocés Hotel Gleneagles. "No diría que es una comedia. Es un drama. Pero, de todos modos, lo mejor que puedes hacer como actor es tomarte en serio cualquier material. Si actúas serio en una comedia, el resultado suele ser hilarante". Para Kieran Culkin, el desenfadado Roman, 'Succession' es la risa en todo momento: "Las partes de mi personaje que se suponen trágicas o serias son las que me resultan más divertidas".

Hijos desatendidos

Curso acelerado (sin 'spoilers') para no iniciados. 'Succession' es la historia de los Roy, una familia (muy Murdoch) al frente de un imperio mediático. Logan (Brian Cox) es el patriarca, un lobo feroz al que ha empezado a fallar la salud. Kendall (Jeremy Strong) parece el primero en la línea de sucesión, el heredero natural y lógico, pero su rectitud disfraza abismos de inseguridad. Roman es el alocado hijo del medio. Shiv (Sarah Snook), casada con Tom, es la hija determinada pero vulnerable. No podemos olvidarnos del siempre algo desorientado Connor (Alan Ruck), hijo mayor de Roy, producto de un matrimonio previo.

Ninguno de los hijos parece capacitado para controlar Waystar Royco y modular la opinión pública a través de las noticias. Ninguno tiene confianza en sí mismo. Explica Jeremy Strong, tan circunspecto como su personaje Kendall: "Han crecido con todas las ventajas del poder, bajo las mejores circunstancias económicas. Pero en ningún momento se les infundió ninguna clase de seguridad personal. Todavía hoy, cada vez que intentan imponerse un poco, su padre les socava".

Kendall sufrió toda clase de humillaciones en la primera temporada, y arranca la segunda bajo el shock de un accidente al estilo del sufrido por Ted Kennedy en Chappaquiddick. "Ese accidente es la base de la segunda temporada", dice Strong. "Releí 'Crimen y castigo' antes de empezar a rodar. Además, Armstrong me envió artículos sobre gente que pasó por lo mismo que mi personaje y tuvo que aprender a vivir con el trauma, con la sensación de haber cruzado una línea irrevocable".

La culpa se extiende como la humedad, sin hacer ruido, por una segunda temporada que continúa con la exploración de la rivalidad entre grupos de medios tradicionales y grandes corporaciones tecnológicas. Explica Jesse Armstrong, el jefe de la serie: "Hace ya tiempo que observamos fusiones en grandes grupos de medios, pero el crecimiento de Facebook, Amazon, Netflix o Google las ha acelerado. La presión tecnológica estará ahí".

Delirio fraternal en el Gleneagles

En la primera temporada, 'Succession' viajó a Inglaterra para la climática boda Wamsgans-Roy. En la segunda, el Hotel Gleneagles de Auchterarder es el paisaje de una celebración de los logros de Logan Roy, personaje originario de Dundee, como el gran actor que lo interpreta. "La diferencia -explica Brian Cox- es que Logan no sabe lidiar con Dundee, mientras que yo he estado encantado de volver a la tierra de mis ancestros".

La escena que vemos rodar no es de celebración, sino de conflagración. Entre todos los hermanos. Un lujo, dado que no suelen coincidir todos en la misma escena. Vemos repetirla varias veces y nunca es igual en absoluto. Culkin, en particular, es un improvisador nato, y ofrece varias modalidades, a cual más tronchante, de un simulacro de pedorreta. El montaje obrará el milagro para evitar que veamos partirse de risa al resto de actores.

Lo que Armstrong vea a través del monitor puede cambiar los planes para el resto de la jornada. El cocreador de 'Peep show' es conocido por escribir y cambiar escenas durante el rodaje, excitado por algún tipo de chispazo inesperado entre dos personajes. "A veces no sabes bien lo que dirás hasta el último momento", dice Cox. "Lo cual es bastante único. Al principio, esto me aterraba, pero ahora me parece excitante".

Armstrong sabe tomar buenas decisiones bajo presión, al contrario que los personajes de 'Succession' o, mirando atrás en el tiempo, 'The thick of it', clásico de Armando Iannucci en el que estuvo muy involucrado. "Esa atmósfera de caos y de gente tomando malas decisiones en un momento tenso ya aparecía en la serie de Iannucci. Es un maestro en la orquestación de esa clase de escenas y aprendí mucho trabajando con él. Su forma de filmar, además, no es tan distinta a la de Adam McKay, que marcó las pautas visuales en nuestro piloto". Poco después, Armstrong pide disculpas y sale acelerado. "Estoy en plena escritura", dice, en pleno rodaje.

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