Gastronomía

La Ruta del chuletón: restaurantes donde puedes saborearla

Con cuchillo y tenedor. Así se trincha esta ruta.

Los kilómetros no pesan cuando nos sentamos en una de sus mesas

Grupo Zeta

D.R

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Casa Julián de Tolosa

Chuletón y Pimientos confitados. Es la fórmula de Casa Julián de Tolosa. Un templo dedicado al chuletón. La carne, siempre en su punto en este espacio donde la autenticidad es la carta de presentación. Todo empezó en una tienda de Tolosa, donde Julián preparaba bocadillos de jamón y vermut los domingos. Desde entonces, las chuletas de Casa Julián hay que probarlas al menos una vez en la vida. La parrilla se enciende desde hace décadas a diario en esta casona vasca. Los kilómetros no pesan cuando nos sentamos en una de sus mesas. Aquí empezamos la ruta del chuletón.

Calle Santa Clara, 6. Tolosa. San Sebastián.

Bococo

La carretera no pesa. Porque hacer una ruta del chuleton y no pisar Ávila no tendría sentido. Así pues, aquí estamos. En Bococo llevan 10 años elaborando carnes a la parrilla. El chuletón de ternera avileña es uno de los principales motivos por los que descubrir este restaurante.

¿El secreto? Si se le puede llamar secreto, lo encontramos en la calidad de las carnes. Es lo que le da ese sabor inconfundible que buscamos en un chuleton de primera. Sencillez en unos platos donde el producto sorprende. Nos lo dicen al entrar: “Nos gusta que vengas. Nos encanta que vuelvas.” Hasta pronto, Bococo.

Calle Estrada, 11. Ávila.

Alameda

Por preguntar que no quede. Y preguntando llegamos a Alameda. Entramos en este asador situado en el corazón de La Rioja. Con estas credenciales, no podemos pasarlo por alto. De la parrilla sale el chuletón de la casa, asado en carbón vegetal de encina.

Reconocimientos no le faltan. Seguidores, tampoco. La carne es de vaca vieja gallega. La maduran durante un máximo de 20 días. En esta parrilla mandan el producto y el buen hacer en las brasas. Todo un arte que dominan a la perfección. Son solo algunos de los motivos por los que es parte de nuestra ruta del chuletón. Hay más. (Solo hay que venir y descubrirlos).

Plaza Félix Azpilicueta 1. Fuenmayor, La Rioja.

Lomo Alto

Rompiendo moldes. Así vino al mundo Lomo Alto. Un espacio por y para la carne. Buey. Vaca. ternera. En busca del origen descubrimos no solo a la rubia gallega. También la alistana sanabresa; de Castilla y León. O la asturiana de los valles. La avileña o la sayaguesa.

Reses alimentadas de forma saludable. Producto a rabiar. Maduraciones lentas. Cuatro brasas a diferentes alturas para elaborar la carne y emplatados que preparan bajo una lámpara térmica. El objetivo, mantener la carne a la temperatura ideal. Entre las guarniciones; patatas fritas, pimientos de piquillo confitados o ensalada verde. 

Calle Aragón, 283-285. Barcelona.

Namoreira

Carne diez en este restaurante de La Coruña. Una de las paradas imprescindibles en la Ruta del Chuletón es Namoreira. La parrilla triunfa en este restaurante donde preparan las carnes a la piedra.  Producto de trazabilidad. Razas de categoría, como la rubia gallega.

Carnes maceradas durante 50 días que llegan a la mesa en piedra de barro. Son piezas para compartir. Nos cuentan que “los pesos oscilan entre un kilo y 1,800 gramos”. Textura. Sabor. Jugosidad. Origen. Uno de los espacios consagrados de la carne en Galicia. 

Calle María Barbeito, 1. La Coruña.

Bodega El Capricho

Los bueyes pasan una parte de su vida en El Capricho. Son ejemplares únicos que José Gordón escoge personalmente. “La vida que el animal lleva en el campo es clave. Además, trabajamos con razas del tronco ibérico que no han sido modificadas genéticamente.”

El Capricho es una mezcla perfectamente equilibrada. Aquí los elementos tierra y fuego juegan hasta altas horas con la piedra. Como esas sobremesas que se alargaban en el antiguo merendero que fue El Capricho. El tiempo pasa lento cuando saboreamos una de estas carnes cortadas a cuchillo y elaboradas con leña de encina. 

Calle Carrobierzo, 28. Jiménez de Jamuz, León.

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