Banca

La banca naufraga en su plan de reforzar capital pese a la presión de los reguladores

La mayoría empeora sus ratios de capital de máxima calidad respecto al primer trimestre de 2018

A cierre de marzo, Bankia era la única que superaba el 12% de CET 1 'fully loaded'

Clara Alba

La banca naufraga en su plan de reforzar capital pese a la presión de los reguladores

Han sido señalados en público por el supervisor. Presionados para llevar a cabo fusiones, cierres de oficinas y, por primera vez, llamados a recortar el dividendo si es necesario para reforzar los recursos propios. Los organismos reguladores, incluido el Banco de España, llevan meses presionando a las entidades españolas para que mejoren las débiles ratios de capital respecto a sus competidores europeos.

Aunque es cierto que la solvencia de la banca española es las más débil de Europa, el sector ha estallado contra el último toque de atención advirtiendo que, si se exigen más requisitos de capital, la restricción al crédito llegará de un momento a otro. El propio presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, trasladaba este mensaje en un reciente encuentro financiero, criticando que, en términos de exigencias de Basilea, “parece que el nuevo 7% es el 12%”. 

Y es cierto. Al menos es la tasa que el mercado parece exigir a las entidades cotizadas. ¿El problema? Que muy pocas lo cumplen. De hecho, solo Bankia supera ese 12% que está exigiendo el mercado en las ratios CET 1 ‘fully loaded’ (el capital de máxima calidad dentro del balance de un banco). 

Según sus cuentas del primer trimestre, y tras incuir la nueva normativa contable como el resto del sector, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri cerró marzo con una ratio de capital de máxima calidad del 12,61%, frente al 12,39% con el que despidió 2018 (y al 12,68% con el que cerró el primer trimestre de 2018). 

Dentro de la banca mediana, Bankinter se acerca con un 11,8% de capital CET 1 ‘fully loaded’, 5 puntos básicos por encima del cierre de 2018, pero 20 puntos básicos por debajo del cierre del primer trimestre del año anterior, tal y como explicó de María Dolores Dancausa en la última presentación de cuentas de la entidad. 

Sabadell se queda rezagado de sus propias previsiones con una ratio CET 1 ‘fully loaded’ del 11%, en línea con el 11,1% con la que despidió 2018 y por debajo del 12% con la que cerró el mismo periodo de aquel año. Su objetivo para este 2019 es alcanzar el 11,6%, tras sumar los puntos que añadan a su solvencia el cierre de la venta de Solvia al fondo Cerberus. Para 2020, la entidad prometió alcanzar un 12,5%.

IMPACTO DE LA NORMATIVA CONTABLE

Del mismo modo, Caixabank mantiene su ratio en el 11,6% frente al 11,5% con el que cerró 2018 y en línea con el dato de los tres primeros meses del año pasado. BBVA tampoco varió apenas su principal indicador de solvencia, con un CET 1 ‘fully loaded’ del 11,35% a cierre de marzo, en línea con el 11,3% marcado en 2018.  

“Esta ratio incluye el impacto de -11 puntos básicos por la primera aplicación de la norma NIIF 16 que entró en vigor el 1 de enero del 2019. Excluyendo este efecto, se incrementó en 12 puntos básicos, apoyado por la recurrente generación de capital orgánica y la evolución positiva de los mercados”, indican desde la entidad. 

Según indica el banco presidido por Carlos Torres, los activos ponderados por riesgo (APR) se incrementaron en el primer trimestre en 12.368 millones de euros “como consecuencia de la implantación de la normativa, de la evolución de las divisas, principalmente la apreciación del dólar estadounidense, y del crecimiento de la actividad en economías emergentes”, explican.

En un entorno de tipos de interés en mínimos y mayor presión regulatoria, también parece complicado que Banco Santander alcance su objetivo de llegar al 12% a medio plazo. La entidad presidida por Ana Botín rebajó su principal indicador de solvencia del 11,3% al 11,25% en los tres primeros meses de 2019.

La banca mantiene en su discurso que estas menores ratios de capital de máxima calidad se deben, sobre todo, a las distintas fórmulas de cálculo de los APR en otros países europeos. Pero las quejas y reclamaciones del sector no tienen pinta de frenar las advertencias, algo que hace prever una nueva ronda de ajustes para mejorar el balance a base de cierre de oficinas, de ventas de activos y, tal vez, de la temida rebaja en la ‘generosidad’ que las entidades mantienen hasta ahora con sus accionistas.

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