Mis Finanzas

Y tú, ¿qué harás si tu banco te cobra por los depósitos?

Los hogares españoles acumulan 805.000 millones de euros en depósitos

La insistencia de los tipos negativos y el BCE presionan cada vez más a la banca

Pedro Calvo

Y tú, ¿qué harás si tu banco te cobra por los depósitos?

Es lo impensable. El último bastión. Lo que nunca, nunca, nunca ocurrirá. Nunca. ¿En qué cabeza cabe que un banco cobre un interés a un cliente por el dinero que deposita en él? En ninguna…

Pero es que los tipos de interés nunca iban a estar por debajo del 0% y en la Eurozona los de la facilidad de depósito ya llevan en negativo cinco años. Y el euríbor a 12 meses tampoco iba a estar jamás bajo el 0% y acumula ya casi tres años y medio en terreno negativo. Y los Estados nunca cobrarían intereses por la deuda que emiten, pero los están cobrando incluso a plazos de 10 años o más, con el bono alemán a 10 años -bund- en el -0,40%. 

Nada de esto iba a ocurrir. Nada de esto debería incluso ocurrir, porque lo voltea todo, porque supone que el que cobra intereses es el que se endeuda y el que los paga, el que adquiere o financia esa deuda. O el que ahorra. El mundo al revés, otro artefacto más heredado de la alargada sombra de la crisis y las medidas sin precedentes que los bancos centrales han aplicado y siguen aplicando para combatirla. Esta secuencia aconseja no dar nada por imposible. Ni siquiera eso de que los particulares acaben pagando intereses por sus depósitos. 

'NO ES NO'

Por el momento, eso sí, sigue siendo una opción remota. La banca ha negado rotundamente que vaya a hacerlo. “El límite de remuneración para los minoristas es el 0%. No nos planteamos la posibilidad de cobrar por estos depósitos”, afirmó categórico el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, en las jornadas que la Universidad Menéndez Pelayo y la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie) organizaron en junio. “No veo tipos negativos en el mundo de particulares, pagar porque te lo depositen” , ha indicado esta semana José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, en un acto organizado por Servimedia.

Hay razones de peso para que los bancos no lo hagan. La primera, que los depósitos son una vía de captación de fondos que luego las entidades utilizan para conceder préstamos, un cruce con el que tratan de obtener un margen por el camino al captar a un interés menor del que exigen por prestar. La segunda, vinculada a la anterior, que el sector se expone a ver salidas de dinero si traslada los intereses negativos a los depósitos, sobre todo si alguno de los bancos decide no hacerlo. O lo que es lo mismo, la competencia ejercería de antídoto, porque si un banco empieza a cobrar a los clientes, estos se irán con su dinero a otro banco. Sería una versión renovada de la otrora famosa ‘guerra del depósito’, llevada ahora a la ‘guerra de los tipos negativos’. Y la tercera, que la instauración de los tipos negativos afectaría a la reputación de un sector que ya de por sí no goza de demasiada simpatía entre el gran público. 

Fuentes del sector mencionan una cuarta: la de 'jugar' con la oferta comercial y con las comisiones de tal modo que ímplicitamente los clientes sí pasen a pagar por los depósitos, pero sin hacerlo abiertamente, con una política comercial en la que figure directamente que el depósito de tal o cual entidad cobra un 0,05% o un 0,1% a sus clientes por los depósitos.

"Si los tipos negativos ya son un coste para los bancos, ¿por qué no trasladarlo, aunque sea parcialmente, al cliente final? ¿Acaso no lo hacen otros sectores, otras empresas?"

Ahora bien, eso es ahora. Pero en el horizonte emergen cambios con capacidad de modificar este escenario. ¿Qué pasará si, como ha anticipado, el Banco Central Europeo (BCE) rebaja aún más los tipos de interés, para situar los oficiales, que ahora están en el 0%, directamente en negativo, y para poner aún más en negativo, en el -0,50% por ejemplo, los tipos de la facilidad de depósito? Que estos tipos estén en negativo implica que todos los días los bancos pagan un interés de penalización por el dinero que les sobra y llevan de vuelta al BCE. Es decir, a ellos ya les cuesta dinero tener depósitos; los bancos, que también tienen depósitos y que en su caso son llevados a la ventanilla del BCE, ya pagan un interés por ellos. 

Hasta ahora, y pese a la presión que ya supone el -0,40% vigente desde marzo de 2016, los bancos han resistido la ‘tentación’ de filtrar ese interés negativo a sus clientes particulares. Pero sí los están cobrando a los fondos de inversión, de pensiones y los seguros, así como a algunas empresas y clientes de altos patrimonios. Es decir, los tipos negativos ya existen en España. Es más, los particulares que tengan parte de su dinero en fondos o planes de pensiones ya estarán sufriéndolos de manera indirecta porque los bancos sí cobran un interés a esos productos por el dinero que mantienen en liquidez

Solo queda, por tanto, un paso más. Pero es el más difícil de todos. El de ir bajando los umbrales a partir de los cuales empiezan a cobrar intereses a los clientes… para terminar llegando hasta los particulares. Una cifra aparece en esta hipótesis: la de los 100.000 euros que cubre el fondo de garantía de depósitos. 

"Cobrar por los depósitos es una posibilidad que, en este contexto de tipos negativos, está encima de la mesa. No se puede saber si acabará ocurriendo, pero los bancos son un negocio y necesitan rentabilidad, con lo que es algo que podría verse", expone Laura Martínez, experta en productos financieros de iAhorro.com. "La clave es si alguien da el primer paso. Si empieza una entidad potente existirá un efecto contagio", añade. 

¿Existe alguna norma o algún corsé legal que les impida dar ese último paso? No, ninguna. Por este lado, nada impide que los bancos pasen esa frontera. Este 'vacío legal' contrasta con la situación de los préstamos hipotecarios, en los que la nueva de Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario sí consagra que el límite es el 0%. Vamos, que los bancos nunca pagarán intereses a los particulares por sus hipotecas, algo que hasta la fecha nunca había hecho falta recoger en ninguna ley, pero que en estos tiempos de tipos negativos sí ha habido que dejar por escrito. 

LA LÓGICA DE LO ABSURDO

Esta realidad evidencia que, en el caso de los depósitos, todo queda en manos de las entidades y sus políticas comerciales. "El problema es que cuando a un particular le dices que le quieres cobrar por un depósito te llaman bucanero. En España aún es pronto, pero la lógica de los acontecimientos llevará a ello", avisaron en junio desde el equipo de análisis de Bankinter.

¿Por qué sería lógico algo, en apariencia, tan absurdo? Pues precisamente porque los bancos ya llevan cinco largos años pagando ese interés de penalización al BCE por sus depósitos; es decir, ellos ven cómo sus costes suben, cómo pagan un interés por todo el dinero que les sobra. Y en toda la Eurozona es mucho, en torno a 1,8 billones de euros cada día, con lo que cada jornada pagan alrededor de 20 o 21 millones de euros en intereses por ese exceso de liquidez, que al cabo de un año rondan 7.500 millones.

Por lo tanto, y si para ellos es un coste, ¿por qué no trasladarlo, aunque sea parcialmente, al cliente final? ¿Acaso no lo hacen otros sectores, otras empresas? Sí, pero hay una diferencia. Crucial. ¿Cuál es? La materia prima con la que trabaja la banca: el dinero. Porque no es lo mismo subir el precio de los tomates o las naranjas que poner un peaje o un precio al dinero, en este caso en forma de intereses negativos a los depósitos bancarios. 

"Hay otra reflexión. Ahora mismo, pese a que con los depósitos se pierde dinero, los hogares tienen más depósitos que nunca. Es decir, lo toleran. Pero, mentalmente, pagar directamente por ellos resultaría mucho más impactante"

Pero, ¿y si pese a todo terminan dando ese paso? ¿Y si los bancos, presionados por unos tipos cada vez más bajos y necesitados de rentabilidad, terminan caminando ese paso imposible? En ese supuesto, ¿qué harían los hogares españoles con los 805.000 millones de euros, más que nunca, que tienen en cuentas a la vista y depósitos a plazo? ¿Se los llevarían a otra entidad? ¿Y si todas dan el paso? Entonces se lo llevarían a casa… ¿A casa? ¿Todo ese dinero? ¿Y cuánto gastarían en cajas fuertes o en cajas de los propios bancos para guardar el dinero? ¿O los guardarían de otro modo? Es decir, ¿preferirían hacer el desembolso de comprar una caja fuerte y tener dinero en casa antes que dejarlo en el banco pagando por ello un precio que tal vez fuese inferior al de la caja fuerte y al del riesgo de tenerlo en casa? ¿Lo invertirian en otros productos, con mayor riesgo, pero también con una mayor rentabilidad potencial? ¿No es eso precisamente lo que el BCE pretende con esta represión financiera, con estos tipos tan bajos, incluso negativos, con los que aspira a que el dinero se mueva para dinamizar la economia y no quede aparcado en depósitos al 0%? 

Y aún se impone otra reflexión: ¿por qué molestaría tanto tener que pagar intereses cuando actualmente ya existen esos 805.000 millones en cuentas y depósitos pese a que los clientes pierden dinero con ellos? Es decir, dentro del objetivo de querer preservar el capital, los hogares consideran que, al menos, con los depósitos, si bien no rinden mucho, al menos no pierden dinero. Pero lo cierto es que sí pierden porque los rendimientos actuales, del 0% o cerca, no bastan para cubrir el encarecimiento del coste de la vida. O dicho de otro modo, ¿por qué no se llevan ya sus depósitos a otros sitios -a su casa, a las cajas fuertes- u otros activos financieros si los depósitos ya les están costando dinero? 

"Los clientes son muy susceptibles con los bancos. Aunque ahora, con las rentabilidades actuales, estén perdiendo dinero en términos reales, no lo perciben de manera directa. Pero si les pasan a cobrar por sus depósitos, sí lo percibirán y cambiarán de banco. Las emociones influyen mucho en estos productos", constata Laura Martínez. 

Emociones. Psigología. La propia esencia de la economía y las finanzas. Esa que ahora, en esta 'era de los tipos negativos', se ve desafiada. Hasta el infinito. Y más allá. 

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