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Los minoritarios de Natra superan la mitad del camino para frenar su exclusión de bolsa

Más de 400 inversores han mostrado su rechazo a la opa

Los consejeros de la valenciana tienen un doble papel clave

Poco a poco, los minoritarios de Natra se movilizan para evitar la exclusión de cotización. Según reconocen a 'Invertia', ya superan el 6% del capital.

José Manuel Del Puerto

Los minoritarios de Natra superan la mitad del camino para frenar su exclusión de bolsa

La lucha accionarial sigue en Natra. Desde que Investindustrial registró ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el folleto de su opa sobre la chocolatera, el número de pequeños inversores que suma fuerzas contra la exclusión bursátil del valor no ha hecho más que crecer. Ya están a menos de la mitad de la carrera para asegurar que la oferta no acabará con los días de la valenciana en bolsa.

El último recuento de accionistas minoritarios que se han comprometido a no aceptar la oferta del brazo inversor de la familia italiana Bonomi supera ya los 400. Entre todos, han conseguido rebasar el umbral del 6% sobre el nuevo capital social de la compañía, resultado del canje de la mayor parte de sus obligaciones convertibles. Más concretamente, la marca que acaban de superar ha sido la de los 9,5 millones de títulos, un paquete que hace solo una semana equivalía a casi un 16% de su accionariado.

El acelerón en adhesiones al grupo que lucha por la supervivencia de Natra en el parqué tiene un momento clave: el registro del folleto de la operación ante el supervisor. Ahora los trámites para su aprobación podrían demorarse por meses. Los organizadores de este grupo de resistencia califican este tiempo de crucial en su objetivo, tanto para recabar nuevas adhesiones como para evitar que los que ya están convencidos tiren la toalla.

El riesgo de deserción de los pequeños inversores se multiplica por no haberse constituido como sindicatura o asociación de accionistas con compromiso de permanencia

Los analistas explican esa posible deserción por dos motivos. El primero de ellos, la tentación de sucumbir a un paso rápido por caja en caso de que se den vaivenes en la cotización, especialmente si comienzan a cundir los rumores de contraopa o de rechazo por parte del consejo de administración de la compañía chocolatera. El segundo, lo mucho que se puedan alargar los plazos hasta que la CNMV emita su dictamen definitivo sobre la operación, pues lo único que marca la ley es que el organismo debe pronunciarse -a más tardar- 20 días después de haber recibido toda la documentación y aclaraciones que considere pertinentes. Y las preguntas y respuestas con frecuencia se prolongan durante semanas, si bien Investindustrial se ha comprometido a hacer “todo lo posible” por terminar el papeleo antes del próximo julio.

Esta espera se vuelve más compleja en el caso de Natra, pues los minoritarios se han organizado a través de distintos foros virtuales, pero no han dado el paso de constituirse como sindicatura o asociación de accionistas. Esto supondría tanto un recuento más exhaustivo de posiciones inversoras como un mayor compromiso -que podría llegar a ser legalmente vinculante- con sus compañeros del grupo de resistencia.

Actualmente, los pequeños accionistas de Natra tienen en sus manos un 30,8% del capital social de la compañía, un porcentaje que resulta de la resta de las posiciones que mantienen los consejeros de la sociedad, sus accionistas relevantes y las 317.425 acciones que desde diciembre del año 2009 se mantienen invariables como autocartera, tal y como consta en los registros de la CNMV.

UNA AMPLIACIÓN DE CAPITAL SIN EFECTO EN LA COTIZACIÓN

De momento, las nuevas acciones procedentes del canje de obligaciones de deuda no han sido admitidas a negociación, pero los analistas consideran que este paso no tendrá especial repercusión sobre la cotización de la valenciana, que ya tenía descontado este movimiento. Esto se debe a que, además, el grueso de los títulos está comprometido por los antiguos acreedores de la cotizada para su venta a los Bonomi en el marco de la opa. De este modo, lo previsible es que la mayoría de las acciones, representativas de un abultado 60,7% del nuevo capital social, permanezcan congeladas en las carteras de sus nuevos dueños.

La suma de las carteras de los fondos oportunistas que en las últimas semanas han tomado posiciones con las de los cuatro consejeros que tienen títulos de Natra arroja un 8,2% del nuevo capital social. Los minoritarios más confiados se encomiendan a esta cota como salvavidas para alargar los días en bolsa de la compañía, algo que, sin embargo, no está asegurado.

En este sentido, los cuatro consejeros con posiciones inversoras en Natra (Manuel Moreno, Pedro del Castillo, Pedro Santisteban y Antonio Obieta) suman un 5,9% del capital de la compañía y previsiblemente su decisión final estará condicionada a lo que determine el propio consejo, cuando publique su preceptiva valoración en los diez primeros días para la aceptación de los 0,9 euros que ofrecen los Bonomi.

Los cuatro consejeros suman un 5,9% del nuevo capital de Natra, pero el destino de sus carteras probablemente no se conozca hasta dentro de varios meses

De momento, la cúpula de la compañía mantiene su intención de no decantarse por opción alguna hasta que se den estos términos, si bien fuentes conocedoras de sus movimientos indican que ya se han contratado dos asesores externos para proceder a la evaluación tan pronto como sea posible. Mientras tanto, desde Investindustrial se subraya que cualquier movimiento de acercamiento a accionistas de la valencia será notificado “previamente” a la CNMV.

Por si acaso los Bonomi se ponen manos a la obra para captar nuevas adhesiones entre los pequeños accionistas, varios inversores profesionales presentes en el capital de Natra han comenzado a hacer circular informes en los que explican la conveniencia de apostar por el mantenimiento de la compañía en bolsa. El punto común de los mismos está en las cifras de negocio que adelanta el plan estratégico publicado por la compañía coincidiendo justamente con el anuncio de la opa

Este documento prevé una considerable mejora en facturación y márgenes que, defienden, debería trasladarse al precio de la acción si se consigue aguantar un 10% de la compañía fuera del alcance de los compradores italianos. 

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