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¿Qué hago ahora con las acciones de Dia que me quedan en cartera?

La ampliación de capital podrá provocar una dilución de hasta el 90%

El precio objetivo de consenso arroja un potencial bajista de casi el 7%

José Manuel Del Puerto

¿Qué hago ahora con las acciones de Dia que me quedan en cartera?

Dia ha salvado su refinanciación de deudas y, de momento, no será excluida de bolsa. Los pequeños accionistas que han aguantado sus posiciones en la compañía están de enhorabuena... dentro de lo que cabe y por ahora. Porque no todo está resuelto para la cotizada. ¿Cuál es la estrategia que les recomiendan los analistas que han aguantado con ellos estas últimas semanas de vértigo?

Aunque las nubes más oscuras han desaparecido en el horizonte de Dia, el grupo sigue paseando muy cerca del abismo de la quiebra y la exclusión de bolsa. Así es como los expertos explican que sus acciones hayan acabado con caídas de casi el 4% la sesión de este martes en la que deberían haber celebrado -como de hecho lo hacían a primera hora con subidas de hasta el 9%- el buen desenlace para su necesaria refinanciación de deudas.

En medio de este escenario incierto, lo único seguro es que la ampliación de capital prometida por el empresario ruso Mijail Fridman debe llegar más pronto que tarde. Para poner a trabajar la maquinaria que tenga lista la operación antes del 19 de julio, fecha tope pactada con los bancos acreedores, los hombres de confianza del magnate ya se han acomodado en el renovado consejo de administración de Dia, que ahora encabeza su ‘mano derecha’ Stephan DuCharme.

"Acudir a la ampliación de capital no es para nada inteligente, vender es la opción acertada cada vez que haya oportunidad"

Si bien son muchos los pequeños accionistas que han vendido su participación en Dia acudiendo a la opa, como muestra el porcentaje de aceptación finalmente conseguido por Fridman, también son muchos los que permanecen en el capital del grupo y llegado el momento tendrán que enfrentarse al dilema de acudir o no a la ampliación. Si lo hacen, tendrán que preparar la cartera para mantener su inversión en una compañía que les aporta notables pérdidas latentes y cuya rentabilidad está fiada a un plan estratégico del que por el momento se conoce casi nada. Si no lo hacen, se enfrentan a una dilución cercana al 90%.

Así lo explica Rafael del Castillo, presidente de la Asociación de Accionistas Defensores de Dia (AADD). Afirma que si la ampliación de 500 millones de euros se lleva a cabo a nominal sin prima alguna de suscripción, se pondrán en circulación hasta 5.000 millones de acciones en una compañía que hoy por hoy reparte su capital social en 622,46 millones de títulos. Una diferencia tan abismal que para el inversor que quiera participar del eventual mejoramiento de las cifras de negocio y cotización de la compañía aconseja “acudir a la ampliación con la parte que corresponda”.

80 CÉNTIMOS POR CADA ACCIÓN ACTUAL

La analista Ana Gómez, de Renta 4, ha hecho números con estas mismas premisas y el panorama que dibuja es el siguiente: “Un inversor que no quiera ver diluida su actual participación tendría que comprar ocho nuevas acciones por cada una en cartera, lo que supondría un desembolso de 0,80 euros si finalmente se realiza por su valor nominal de 10 céntimos de euro”. Los números serían más amables si la operación se fija con alguna prima de emisión, aunque en este caso se asumiría también un potencial margen de pérdidas mayor si la compañía no logra remontar en el parqué.

El consejo de Gómez es que aquellos que hayan entrado más a última hora y encuentren ventanas en las que las acciones de Dia coticen por encima del precio que asumieron, vendan. Y que lo hagan en lo que se aseguren estas plusvalías. Sin embargo, para el accionista más longevo que acumule pérdidas considerables, su recomendación es valorar si se dispone de la liquidez suficiente como para acudir a la ampliación de capital con miras al largo plazo o en su lugar se prefiere dedicar ese dinero a opciones de inversión sobre la que pese menos incertidumbre y puedan ayudar a compensar las pérdidas sufridas en la cadena de supermercados.

Por su parte, Sergio Ávila, analista de IG, considera sin rodeos que “acudir a la ampliación no es para nada inteligente”. Explica esta sentencia en que, desde su punto de vista, “Dia debería valer probablemente la mitad por descuento de flujos de caja”, uno de los métodos de valoración válidos para el cálculo del precio equitativo en la formulación de opas. “Vender en cada ocasión que se presente es la opción más acertada”, defiende.

Esta última opción la justifica en el hecho de que quedarse sin acudir a la opa “también es arriesgado, ya que el inversor puede quedarse totalmente enganchado a una compañía que puede dejar de cotizar en algún momento”. En este sentido, no hay que olvidar que la exclusión bursátil era uno de los objetivos de Fridman y, puesto que ha asegurado que suscribirá la parte de la ampliación que el mercado no asuma, bien podría engordar su posición por encima del 90% que permite el lanzamiento de compraventas forzosas o hasta un punto suficiente para llevar el asunto a una junta de accionistas en la que todas sus propuestas tendrían aprobación de antemano por pura aritmética.

La exclusión bursátil es precisamente el horizonte que baraja Nicolás López, director de análisis de MG Valores. En un contexto en el que después de lo ocurrido duda “mucho” de que Fridman vaya a estar por la labor de pagar más de los 0,67 euros de su opa para incrementar su dominio en el capital de Dia, el analista considera que “es probable que la ampliación de capital finalmente sea sin derecho de suscripción preferente para todos los accionistas”, de manera que el fondo LetterOne sea el único destinatario de la operación. Esta posibilidad estaría en contra de lo que se aprobó en la junta de accionistas de marzo donde el ruso comenzó a ejecutar su asalto a la compañía.

ATRAPADOS FUERA DE BOLSA

Del mismo modo, López apunta que la fuerte dilución que provocaría el guion original se traduciría en un fuerte tirón bajista para el grupo de supermercados que “tampoco le conviene” en un momento en el que la negociación con bancos y proveedores no ha hecho más que comenzar. Este es precisamente el fantasma que ayer lastró la cotización del grupo, junto con la posibilidad de que sus finanzas resulten ser más negativas de lo que el viejo consejo de administración había llegado a reconocer.

El abismo de la exclusión bursátil es “el riesgo que verdaderamente deben temer los accionistas minoritarios de Dia” según Gisela Turazzini, co-consejera delegada de Blackbird Broker. Después de la “excelente noticia” del esquinazo al concurso forzoso de acreedores, la experta considera que este es el escenario adverso que hay que calibrar, pues se puede llegar a él con una reedición de la opa o con alguno de los métodos ya comentados de compraventas obligatorias o aprobación en junta de accionistas.

"En ningún caso se garantiza que el plan de transformación a implementar tendrá éxito a medio plazo"

Mientras tanto, de los 13 analistas que siguen formando el consenso de Thomson Reuters para el valor, ni uno solo aconseja comprar. Cinco se decantan por vender y ocho apuestan por mantener. El precio objetivo que otorgan a sus acciones está en 0,6 euros por acción, un 10,5% por debajo de lo que ha pagado y podría volver a pagar Fridman y casi un 7% por debajo de su actual cotización.

Entre los más pesimistas, los analistas de Bankinter, que en más de una ocasión han advertido de que las acciones de Dia valen cero euros. A pesar de que celebran el “desenlace positivo que permite evitar el concurso de acreedores o la disolución”, reiteran su consejo de vender inalterado desde mediados del pasado octubre. En su estudio de la compañía suman dos nuevos argumentos a su recomendación de poner pies en polvorosa: “La ampliación de capital resultará en una dilución muy significativa de los actuales accionistas y en ningún caso se garantiza que el plan de transformación a implementar tendrá éxito a medio plazo”.

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