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LetterOne pega la espantada en el consejo de Dia para diseñar desde fuera su propia estrategia

El consejo de Dia se queda sin representantes de LetterOne, su principal accionista. Tres dimisiones en dos semanas dejan en evidencia que los planes del grupo ruso no casan con los de los directivos de la minorista española.

José M. Del Puerto

LetterOne pega la espantada en el consejo de Dia para diseñar desde fuera su propia estrategia

Los dos consejeros de LetterOne que quedaban en el máximo órgano rector de Dia también han hecho las maletas. Tanto Karl-Heinz Holland como Sergio Antonio Ferreira Dias han presentado su dimisión. Y han esgrimido los mismos motivos que su expresidente interino -y fugaz- Stephan DuCharme presentó hace solo dos semanas.

Dia ha explicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el pertinente hecho relevante que los consejeros de LetterOne se han ido ¿por su intención de centrar sus esfuerzos en el proceso de diseño y desarrollo de un eventual plan de sostenibilidad a largo plazo¿ para la cotizada.

Eso sí, ya no lo harán desde el órgano que se supone que está trabajando en este plan estratégico de contingencia, sino que especifican que lo harán ¿desde LetterOne¿, la compañía rusa dueña de un 29% de la española y controlada por Mikhail Fridman. La misma argumentación que presentó DuCharme, mano derecha del empresario ruso, cuando anunció su dimisión hace exactamente dos semanas.

La retirada de los dos hombres de Fridman que quedaban en el consejo de Dia no se produce en una fecha cualquiera. Este martes se celebra una reunión clave para el futuro de la cadena de supermercados en el que se esperan avances para el esperado acuerdo de refinanciación de deudas y, según fuentes familiarizadas con el asunto, incluso luz verde para la ampliación de capital por 600 millones de euros que la compañía anunció el pasado 12 de diciembre.

TRES ASIENTOS VACÍOS EN UN CONSEJO CLAVE

Los analistas no pasan por alto que los tres representantes de Fridman eran hombres de su entera confianza, lo que deja en evidencia que la línea que el ruso estaría intentando imponer para reflotar Dia no va para nada de la mano con la que están diseñando el resto de consejeros de la sociedad. En este sentido, es reseñable el hecho de que Ferreira Dias llegó a la española a mediados de octubre, con lo que apenas ha aguantado dos meses en el cargo. Por si fuera poco, había asumido las tareas de DuCharme en la comisión de auditoría y cumplimiento, clave en un proceso de reestructuración como el que está encarando la cotizada.

La espantada de los últimos de LetterOne tiene una lectura más. Hace dos semanas, cuando el expresidente dimitió en medio de otros ajustes en la alta dirección del grupo, la firma rusa anunció que ¿en un corto espacio de tiempo¿ le buscaría relevo entre sus filas. Sin embargo, esta sustitución nunca ha llegado a producirse.

Mientras que Fridman parece apostar por preparar una hoja de ruta desde afuera, el mercado especula con nombres para presidir el consejo de Dia alejados de su órbita. Entre los que más fuerza ha tomado en las últimas sesiones, el ex secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz. Algunas fuentes apuntan a que su nombramiento como consejero raso podría tener lugar este mismo martes con el acuerdo de los que se quedan en el órgano rector de la compañía.

DOS VÍAS DE ATERRIZAJE

La hoja de ruta de LetterOne bien podría reintroducirse en el consejo de Dia con el nombramiento de sustitutos para sus asientos en el consejo o bien podría aterrizar en una junta extraordinaria de accionistas. El 29% de capital que ostenta la firma rusa le da sobrada capacidad para exigir al consejo, incluso sin sus representantes, la convocatoria de esta asamblea y la presentación de su estrategia a los inversores de la española para un voto vinculante. No faltan voces que especulan con la posibilidad de que Fridman termine decantándose por una oferta pública de adquisición (opa) que convertiría a la española en una nueva filial de su imperio.

A pesar de que esta es una posibilidad real, muchos de los analistas que más de cerca siguen la evolución del negocio y la cotización del valor la descartan por dos motivos. El primero de ellos, la posibilidad de que se haya autoimpuesto la aprobación de un plan estratégico consistente antes de pasar a este movimiento. El segundo, que la ley española le obligaría a hacer un desembolso al menos igual al máximo precio pagado por sus acciones en el último año, lo que a tenor del desplome del 90% que Dia acumula en el año supondría una elevada prima frente a la cotización actual.

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