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¡Se acabó lo bueno! Trump y China dinamitan el optimismo empresarial

La encuesta a analistas de Fidelity evidencia el temor de los directivos al proteccionismo

Un tercio de ellos considera que las compañías que cubren están en fase de desaceleración

Clara Alba

¡Se acabó lo bueno! Trump y China dinamitan el optimismo empresarial

Se acabó lo bueno. La confianza de los directivos de las principales economías del mundo está de capa caída ante los tiempos difíciles que se avecinan. Así lo refleja la última encuesta a analistas de Fidelity. Un documento que todos los inversores deberían tener muy en cuenta, pues recoge las opiniones de 170 analistas de la firma en base a las 16.000 reuniones que el año pasado mantuvieron con las empresas a las que dan cobertura. 

No se trata de una encuesta sobre el sentimiento inversor, sino sobre el de los empresarios. Y las perspectivas para los próximos 12 meses son poco halagüeñas. Es cierto que pocos directivos esperan que la economía global entre en recesión. Pero la mayoría coincide en que el pico de ciclo que veían en 2018 se ha acabado  y ya solo hay camino para la desaceleración. 

En concreto, el indicador que Fidelity elabora para medir esta ‘sensación’ empresarial ha caído del 1,6 al 0,6. El dato aún se mantiene en el lado positivo (por debajo de cero el 'sentimiento' sería negativo), pero la caída es la mayor desde que en 2011 la gestora empezó a realizar esta encuesta. 

UN PROBLEMA DE COSTES

Según indica Sebastián Velasco, director general de Fidelity International para España y Portugal, uno de los grandes problemas al que se enfrentan las empresas es la subida de costes que se avecina, tanto de salarios como, por ejemplo, de transporte, “y que no serán capaces de trasladar a los clientes”. Este factor preocupa, sobre todo, en el sector de consumo discrecional. Un sector golpeado también por la desaceleración económica en China, país que pesa mucho en segmentos clave de la industria como la venta de artículos de lujo o de automóviles. 

De hecho, y si se analizan los datos por regiones, China es el único país en el que el indicador de sentimiento ha caído a terreno negativo. En el resto también desciende, pero se mantiene en positivo. Incluso en Norteamérica, que ha registrado la mayor caída del indicador por zona geográfica ante unos analistas “que han pasado de hablar del buen impacto de las medidas fiscales al efecto negativo del proteccionismo”. 

Las políticas fiscales del presidente estadounidense, que el pasado año impulsaron a las compañías, también parecen estar agotadas. Casi la mitad de los analistas consideran que estas políticas de Trump serán un lastre para su sector, frente a solo el 13% que así lo consideraban en 2018. Menos de uno de cada cinco piensa que serán positivas.

Otro dato que refleja la preocupación por la desaceleración de China es que son precisamente las empresas del gigante asiático las que peores previsiones manejan para su economía de cara a los próximos 12 meses. Una situación inédita pues, hasta ahora, eran las empresas extranjeras las que siempre mantenían la peor visión para el país. “La causa principal es por la caída de la demanda interna”, indican desde la gestora.

LUCES EN MEDIO DE LAS SOMBRAS

Los analistas de Fidelity insisten en que los riesgos que acechan a las empresas cotizadas no indican, de momento, una hecatombe en forma de recesión. De hecho, todavía hay luces para el optimismo. Entre otros, las empresas del sector sanitario. Ni uno solo de los analistas considera que el sector esté en fase de desaceleración, frente a una media general del 30%. “Los ejecutivos del sector son los que manifiestan más confianza para desarrollar nuevos mercados; puedes dejar de comprar un teléfono móvil, pero no tus medicamentos”, señalan desde la firma.

Los analistas también observan un notable interés por una mejora en la política de dividendos y de la inversión empresarial, “a pesar de que muchas de estas inversiones se adelantaron a 2018 en EEUU por las ventajas fiscales de la administración Trump”. Un efecto con el que este año no contarán ni las empresas ni los mercados en los que cotizan. 

El indicador del sentimiento empresarial de Fidelity se mide a partir de cinco factores: la confianza de los equipos directivos, la perspectiva de inversión empresarial, de la política de dividendos, de la rentabilidad sobre el capital y la salud del balance de las empresas. 

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