Fondos

Comisiones de éxito, sostenibilidad y transparencia: las armas de la gestión activa para combatir con la pasiva

Las inversiones alternativas de los fondos de inversión, mejor desglosadas

Los inversores confían en que las comisiones de éxito induzcan un mayor rendimiento

José Manuel Del Puerto

Comisiones de éxito, sostenibilidad y transparencia: las armas de la gestión activa para combatir con la pasiva

Los números de la gestión pasiva no paran de crecer mientras que la llegada de inversores y capitales a los mostradores de gestión activa es cada vez más parsimoniosa. Y eso cuando entra dinero. El reto de no perder más bocados del pastel a favor de los productos indexados se topa con su variedad, bajos costes y facilidad de acceso a golpe de clic.

Las cifras del pasado ejercicio son más que elocuentes. En 2018 entraron en herramientas de gestión pasiva 617.000 millones de euros, mientras que más de 77.000 millones se retiraron de fondos de inversión activa. Así lo recoge el Informe Global de Flujos de Morningstar. La volatilidad de los mercados y la dificultad de muchos gestores para batir a sus índices de referencia en un panorama tan revuelto fueron otros dos factores que los suscriptores de productos indexados señalaron como motivo de su preferencia hacia estos.

Ante este auge imparable, pues ya en 2017 se produjeron suscripciones récord por 854.000 millones en gestión pasiva, los gestores activos se enfrentan a la necesidad de dar un vuelco a su operativa para aportar argumentos que vayan más allá de la confianza en el largo plazo y la importancia de que sea un humano quien decida dónde y cuándo depositar el dinero. Allianz Global Investors, que gestiona más de 500.000 millones de euros de forma activa en todo el mundo, ha identificado algunos de los cambios que el mercado reclama para volver a la forma de gestionar carteras de toda la vida.

Entre las armas a las que los gestores activos podrían recurrir para resultar más atractivos apuntan a un mayor uso de las comisiones de éxito. Un gravamen que el partícipe solo tiene que abonar si el fondo en cuestión alcanza una rentabilidad mínima o bien aventaja a su índice de referencia en una cuantía establecida de antemano. Los inversores entienden que esta condición supone un aliciente para afinar las apuestas de inversión frente a los cobros que no dependen en nada de la evolución de los vehículos.

"La asignación de activos se ha colocado como elemento diferenciador en la propuesta de valor en medio del inédito proceso de transformación de las gestoras"

En el mercado español, cerca de un 13% de los fondos que se comercializan tiene este tipo de comisión. Sin embargo, no todos ellos lo hacen mejor que su referencia y, además, se siguen cobrando otras comisiones de gestión y depósito. En este sentido, un 68% de los encuestados por Allianz considera que toda comisión debería ir ajustada al rendimiento conseguido.

Dentro de la disminución de costes que hay que soportar, los inversores abogan también por una mayor adopción de tecnología, tanto para la difusión y comercialización del producto como en su propia operativa para captar mejores oportunidades de inversión. En cuanto al primer factor, ya es habitual que los fondos comercializados en plataformas digitales tengan comisiones inferiores a los que se distribuyen en los despachos de entidades y gabinetes de asesoría financiera. Mucho menos estudiado está el segundo factor.

Algunos especialistas consultados consideran que, en su lugar, la aplicación de tecnología que más se viene empleando actualmente pasa por la asignación automática de carteras perfiladas de gestión activa, lo que se consigue a través de los roboadvisors híbridos, que son los que más han proliferado en los últimos años, especialmente en lo que toca a los pequeños inversores.

El mercado aboga también por una mayor transparencia en la composición de las carteras del fondo, especialmente en lo que toca a las inversiones alternativas en las que los gestores acostumbran a buscar un pellizco extra de rentabilidad dentro del mandato de sus fondos. Luis Megías, director del Máster en Gestión de Carteras de Afi, señala que la asignación de activos se ha ganado un puesto “como elemento central en la construcción de la propuesta de valor para el inversor en medio del inédito proceso de transformación que existe en la industria de gestión de nuestro país”.

LA OPORTUNIDAD DE VESTIRSE DE ‘VERDE’

Un capítulo adicional dentro de este esfuerzo diferenciador y de transparencia con las composiciones de las carteras se lo merece la inversión con criterios sostenibles. El respeto a criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés) tienen cada vez un mayor peso en las decisiones de inversión, y especialmente de las generaciones más jóvenes. Así lo ha subrayado en más de una ocasión Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, que se ha empeñado en colocar a su firma a la vanguardia de esta tendencia.

Con tal escenario, no es de extrañar que un 61% de los encuestados por la gestora alemana hayan señalado al ‘verde’ como un factor en el que las firmas activas pueden ganar la partida a los vehículos pasivos, todavía con muy poco desarrollo en estas lides. Sin embargo, son todavía muchas las casas que no cuentan con productos específicos o desglosan los criterios ESG que aplican genéricamente a la construcción de sus carteras.

Y mientras, van llegando al mercado los primeros ETF indexados de inversión sostenible. Todo un gancho para que la gestión pasiva siga ganando adeptos entre el 89% de la comunidad inversora que, solo en España, quiere poner su cartera más verde en los próximos años. Una cifra que se dispara hasta el 91% en el caso de los inversores minoristas.

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