Fondos

Garantizados, rentabilidad objetivo... los nuevos fondos 'fabricados' para 2020

Los fondos con reembolsos periódicos mandan entre los últimos lanzamientos

Los nuevos vehículos se concentran en la categoría de rentabilidad objetivo no garantizada

José Manuel Del Puerto

Garantizados, rentabilidad objetivo... los nuevos fondos 'fabricados' para 2020

Los bancos siguen empeñados en sacar a sus clientes de sus productos más conservadores. Solo hace falta un repaso a los fondos de inversión que han registrado en las últimas semanas con el objetivo de colocarlos en sus mostradores preferentes en este arranque de año. Garantizados, de rentabilidad objetivo y con pagos periódicos asegurados. Así buscan las entidades financieras desplazar a los ahorradores de sus adorados depósitos.

La estrategia compartida por las entidades que ya han mostrado algunas de las cartas que quieren jugar en este 2020 apunta al ahorro más conservador. Un dinero por el que la banca no solo no está consiguiendo ningún rendimiento, sino que está sufriendo la penalización que el Banco Central Europeo (BCE) ha impuesto a la liquidez con tasas de hasta el 0,5% para el depósito de capitales en sus cajas fuertes.

Banco Sabadell es uno de los que ha apostado por esta vía. Y con dos productos. Uno de ellos, el Sabadell Planificación 70, amplía la gama de fondos Planificación, que ofrece a sus partícipes reembolsos trimestrales a modo de una renta asegurada vinculada a los rendimientos conseguidos. La principal diferencia con sus predecesores en la gama es que incrementa el peso que sus gestores pueden conferir a las posiciones en renta variable hasta un máximo del 70%. De ahí su nombre. Hasta ahora el catálogo incluía un fondo con tope en el 25% y otro en el 50%.

El pago de rentas recurrentes se convierte en uno de los principales reclamos para las carteras más conservadoras

Con un plazo recomendado de inversión no inferior a los cinco años, el folleto del fondo prevé que a partir de abril de este año “se realizarán reembolsos obligatorios con periodicidad trimestral los días 31 de enero, 30 de abril, 31 de julio y 31 de octubre por un importe bruto equivalente a aplicar una tasa sobre el valor de la inversión en el fondo dicho día o siguiente hábil”. Inicialmente esta marca se ha fijado en el 4,4% anual, lo que implica un 1,10% trimestral, si bien se apunta que este porcentaje “podrá ajustarse anualmente comunicándose mediante hecho relevante” de manera que haya un equilibrio entre estos compromisos y los recursos que genere su cartera de inversiones.

EL RECLAMO DE VESTIRSE DE VERDE

El segundo emplea un reclamo no tan específicamente dirigido a los inversores de perfil más cauto, sino que se reviste del ‘verde’ que marca la demanda de muchos jóvenes que por primera vez se adentran en los mercados. Se trata del Sabadell Economía Verde, que tiene previsto distribuir su cartera entre fondos de terceros y de la propia entidad catalana que entren en la categoría sostenible de un conocido diario financiero español. Con la posibilidad de asignar hasta un 25% del patrimonio en bonos ‘high yield’, la comisión de gestión directa y repercutida puede llegar a sumar un 5,5%, mientras que la de depositaría alcanzará un máximo del 1,1%, según recoge su folleto de registro.

Los garantizados, a pesar de sus escasas rentabilidades, son también destino preferente de los ahorradores que se deciden a romper la hucha y comenzar su andadura por los mercados. Esta categoría fue protagonista de muchos lanzamientos a lo largo de 2019 y Gescooperativo, la firma del grupo Caja Rural, ha repetido la apuesta con el Rural Horizonte Garantizado.

El nuevo fondo garantizado de rendimiento fijo asegura al vencimiento del fondo, previsto para junio de 2027, un 102,6% del valor liquidativo inicial con fecha del 27 de febrero de 2020, lo que implica una TAE del 0,35% para suscripciones en esa fecha que se mantengan hasta la disolución del fondo. Su cartera podrá componerse hasta un 10% de posiciones en otros fondos de renta fija y el foco estará en deuda emitida por instituciones públicas y privadas de la Eurozona, fundamentalmente en deuda soberana italiana, según explica el folleto del vehículo de Gescooperativo. Además, se especifica que el rating mínimo de los títulos a adquirir será en ese momento de ‘BBB-’.

Como es habitual en esta categoría de fondos, se aplican comisiones de suscripción y reembolso, del 1% en este caso. Además, existe una tasa de gestión del 0,55% a la que hay que sumar un 0,05% en concepto de depósito. En total, se estiman unos costes por el 4,43% del patrimonio invertido durante toda la vida del fondo. Habrá una ventana de liquidez al año libre de tasas para el rescate de capitales cada 10 de febrero.

ESPAÑA: CALADERO PARA LOS DE OBJETIVO NO GARANTIZADO

Por su parte, Bankinter se ha decantado por el registro de un fondo de rentabilidad objetivo no garantizado que, además de comprometerse a “recuperar a vencimiento la inversión inicial o mantenida”, procederá “reembolsos anuales obligatorios a realizar los días 17 de julio de cada año, desde 2020 hasta 2026”, como recoge el folleto que acaba de recibir el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El Bankinter Rentas Objetivo 2026 prevé aportar un 0,225% en su primer reembolso, apenas seis meses después de su arranque, y pasar después a un 0,45% para cada uno de los seis reembolsos posteriores, lo que resulta en una TAE estimada no garantizada del 0,46% para aquellos partícipes que acudan a su estreno y mantengan su posición hasta el cierre previsto para el 21 de julio de 2026.

En este caso, las comisiones de suscripción y reembolso alcanzan el 5% y el 3%, respectivamente, mientras que la de gestión es del 0,17% y la de depósito se queda en el 0,1%. Para rescatar capitales sin penalización, la gestora ha establecido ya dos ventanas de liquidez al año. La cartera del fondo se construirá con deuda emitida o avalada por estados, comunidades autónomas y otros organismos públicos de la Eurozona, especialmente de Italia, España y Portugal, tres de los mercados que pese al imperio de los bajos tipos de interés están aportando más rentabilidad a sus bonistas. Además, “de ser necesario”, se abre la puerta a la inversión en cédulas, titulizaciones sobre cédulas multicedentes y hasta un 30% en depósitos, siempre en euros y de emisores de mercados OCDE con una calificación crediticia no inferior a ‘BBB-’.

Las famililas españolas tienen 842.400 millones de euros en depósitos bancarios, un producto que ya a duras penas ofrece rentabilidad

Dentro de la misma categoría de rentabilidad objetivo sin garantía, la entidad heredera de las antiguas cajas de ahorro vascas ha lanzado el Kutxabank RF Horizonte 12, que se marca el compromiso de alcanzar un 100,43% del valor liquidativo inicial a su fecha de cierre, fijada para el 16 de enero de 2023. En este sentido, los partícipes que mantengan su posición durante toda la vida del vehículo aspiran a una TAE del 0,15%.

En este caso, el foco de inversión está en emisiones de renta fija pública y privada en euros de emisores y mercados OCDE, excluidas las titulizaciones. Además, se contempla la posibilidad de invertir hasta un 10% del patrimonio en otros fondos de renta fija. Los papeles susceptibles de entrar en su cesta de la compra han de tener un rating mínimo de ‘BBB-’, como el anterior, aunque la puerta queda abierta a acumular hasta un 25% en títulos con una nota inferior a esta marca, ya que también se mantendrán en cartera las emisiones que puedan sufrir “bajadas sobrevenidas”. Solo los días 15 de enero de 2021 y 17 de enero de 2022 se podrá proceder a reembolsos sin afrontar una comisión del 2% del importe rescatado.

Todos estos fondos forman parte de la oferta inicial con la que las entidades financieras pretenden movilizar en estos primeros compases del año parte de los 842.400 millones de euros que las familias españolas siguen manteniendo en depósitos bancarios a pesar de sus pírricas, cuando no nulas, rentabilidades. Las claves están en su perfil moderado, garantías o compromisos de recuperar el patrimonio en un plazo concreto y reembolsos periódicos al estilo de lo que harían los productos a los que los ahorradores venían estando acostumbrados.

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