Mercados

El petróleo lanza una señal de alarma, ¿por qué hay que vigilar su precio?

Los expertos descartan un 'shock' a largo plazo por la crisis en Araba Saudí

Sin embargo, advierten de que las oscilaciones pueden impactar en la inflación y, por tanto, en los bancos centrales

Clara Alba

El petróleo lanza una señal de alarma, ¿por qué hay que vigilar su precio?

Lunes 16 de agosto. Los inversores amanecían con el susto en el cuerpo después del ataque petrolero a Arabia Saudí, que llegó a disparar los precios del crudo más de un 20% en los peores momentos de la sesión. No era para menos. “Los ataques provocaron una caída de la producción de 5,7 millones de barriles diarios, más de la mitad de su capacidad y un 6% de la producción mundial”, explican los expertos de Bank Degroof Petercam. “Nunca la oferta de crudo había recibido tal impacto”, añaden. 

La previsión de que el país restablezca los niveles de producción anteriores al ataque en dos o tres semanas ha devuelto cierta normalidad al mercado, con el barril de Brent estabilizado en el entorno de los 64 dólares y el West Texas, de referencia en EEUU, en los 58 dólares. Pero los expertos recomiendan vigilar de cerca el mercado, sobre todo en un entorno de miedo extremo a la desaceleración económica.

IMPACTO EN LA ECONOMÍA

Aunque no es un indicador firme de recesión, la evolución del precio del crudo influye, y mucho, en el devenir de la economía. Según un estudio de la firma británica AJ Bell, seis de las últimas ocho etapas de desaceleración han venido precedidas de una fuerte subida de los precios del crudo en tasa interanual. 

Las alarmas no tendrían por qué saltar en este sentido, pues los 69 dólares que el Brent llegó a tocar el lunes están por debajo de los 78,40 que la materia prima marcó en septiembre de 2018, con una media de unos 70 dólares ese año.

Aun así, toda cautela es poca ante la tensión geopolítica. “Las reservas mundiales parecen suficientes para suplir la falta de producción en Arabia Saudí, pero el hecho de que el centro neurálgico de la oferta mundial haya sufrido un ataque de esa magnitud significa que el precio incorporará una prima de riesgo adicional en los próximos meses”, advierte Justin Teo, analista de inversiones de Fidelity. 

El mensaje es especialmente directo para los países con mayor déficit energético. En España, por ejemplo, ronda los 25.000 millones de euros. Y la energía es uno de los componentes de mayor peso en el cálculo de la inflación. Si el petróleo sube, se reflejará en los precios con el correspondiente impacto en el consumo. Todo ello en un momento en el que los salarios siguen ‘aletargados’ pese al repunte del 2,3% experimentado en el segundo trimestre del año. “Sin duda, se produciría una pérdida de la capacidad adquisitiva de los hogares”, advierten los expertos.  

No solo eso. El mayor precio de los combustibles también encarece el transporte, por lo que las empresas trasladarían ese coste extra al precio final de producción.

¿Y LAS POLÍTICAS MONETARIAS? 

Por su efecto en la inflación, el precio del petróleo también afecta de lleno a las políticas monetarias de los bancos centrales, cuyo objetivo principal sigue siendo mantener a raya este indicador. Remi Olu-Pitan, gestora de Schroders, explica que “la bajada de los precios del petróleo ha contribuido a reducir la inflación este último año, lo que a su vez ha permitido a los bancos centrales de todo el mundo emprender una política monetaria más acomodaticia”. A su juicio, si de verdad la tensión fuera a más y el petróleo prolongara su escalada tanto la Fed como el BCE “se verían obligados a cambiar su enfoque de estimular el crecimiento para controlar la inflación, lo que a su vez sería doloroso para los mercados de renta variable”. 

Esty Dwek, jefe de estrategia global de DNCA (Natixis IM) coincide en que si la subida de precios se confirma, llegaría en un momento más que inoportuno para EEUU: “Hay que tener en cuenta es que Arabia Saudí, y la mayoría de los exportadores, estarán contentos con unos precios del petróleo más altos para equilibrar sus balances, mientras que EEUU, y Trump especialmente, no lo estarán tanto, pues sería como establecer un impuesto sobre los consumidores, el pilar más sólido de su economía”. 

¿SE CUMPLIRÁN LOS PEORES PRONÓSTICOS?

Los expertos apuestan por la prudencia, pero confían en que el duro golpe del lunes no signifique una tendencia a largo plazo. Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM recuerda que “el mercado petrolífero ha cambiado radicalmente: hace 10 o 20 años un ataque así habría alimentado los escenarios más oscuros, pero ahora, la producción en EEUU sigue creciendo mes a mes”. 

Además, los analistas estiman que los inventarios saudíes se sitúan en 188 millones de barriles, “lo que significa que pueden mantener el consumo interno y las exportaciones al nivel anterior durante unos 37 días antes de que haya escasez”. Ese sería el plazo de Arabia Saudí para evitar que los precios vuelvan a repuntar con fuerza. 

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