Mercados

La banca se prepara para un 'Brexit duro' con la llegada de Boris Johnson a Downing Street

Santander y Sabadell confirman planes de contingencia para afrontar el peor de los escenarios

Los expertos creen, sin embargo, que las opciones con Johnson son las mismas que con Theresa May

Clara Alba

El primer ministro británico, Boris Johnson./EFE

El primer ministro británico, Boris Johnson./EFE

“El Brexit hará que Reino Unido sea el mejor lugar del mundo”. El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, ha dejado claro que su equipo está dispuesto a forzar la salida de la Unión Europea el 31 de octubre si Bruselas se niega a modificar el acuerdo de salida actual. 

Pero las grandes gestoras internacionales no lo tienen tan claro. “Las opciones que maneja el Reino Unido con Johnson son esencialmente las mismas que con Theresa May: un acuerdo de salida similar al presentado por ella, unas elecciones generales con una mayoría más clara del Partido Conservador o un nuevo referéndum”, indican los analistas de Fidelity.

El mismo escenario contemplandesde Scope Rating. Dennis Shen, analista de la firma, considera que “tanto con acuerdo como sin él, cuanto más tiempo permanezca el Reino Unido en la UE a través de las extensiones del artículo 50, más probable es que no veamos ningún tipo de Brexit en absoluto”. 

Pese a todo, la llegada de Johnson a Downing Street ha reactivado el temor a un divorcio extremo que puede poner en jaque a la economía británica, a la europea y al negocio de empresas, muchas españolas, con fuerte presencia en el país. Entre ellas, bancos como Santander o Sabadell que ya han empezado a tomar medidas para protegerse ante el peor de los escenarios. 

PLANES DE CONTINGENCIA

Así lo ha confirmado esta semana Banco Santander. El consejero delegado de la entidad, José Antonio Álvarez, reconoció durante la última presentación de resultados semestrales que ya cuentan con un “plan de contingencias” ante un posible ‘Brexit duro’. No dio detalles, pero es evidente que la entidad comandada por Ana Botín sigue muy de cerca los acontecimientos en Reino Unido, país que ha pasado de ser motor de crecimiento a uno de los principales lastres de su beneficio. 

Han bajado los márgenes y hay mayor competencia, pero no es un escenario muy distinto al del resto de Europa”, aseguraba Álvarez intentando mandar un mensaje de calma al mercado respecto a la caída de resultados en su filial británica. El problema es que las pérdidas se han agravado desde 2016, coincidicendo con el referéndum por el Brexit. 

En concreto, Reino Unido apenas representa un 11% del beneficio total del Grupo, frente al 20% que suponía al cierre de 2016, año que acabó solo por detrás de la filial brasileña del banco. Ahora, Santander UK ha quedado relegado al cuarto lugar en la tarta de resultados, por detrás del beneficio que genera el negocio en Brasil (29%), España (13%) e incluso Santander Consumer Finance (13%). 

EL PAPEL DE BANCO SABADELL

Banco Sabadell también tiene muy presente este difícil escenario. Aunque la entidad ha logrado cerrar la crisis de su filial británica TSB, admite que uno de los riesgos con los que trabaja de cara a los próximos meses es el del ‘Cliff Edge Brexit’ (al borde del precipicio), que implicaría esa salida desordenada de la Unión Europea. En un reciente informe remitido a la CNMV valorando los posibles riesgos de sus emisiones de renta fija, la entidad asegura que, de confirmarse ese escenario, “la economía británica entrará en una importante recesión” con la caída de su comercio exterior. Sabadell menciona incluso la posibilidad de llevar a cabo “cierta reubicación de los servicios, en particular de los servicios financieros”.

Otras empresas como Ferrovial también tienen fuerte exposición a Reino Unido. Igual que IAG, que vuelve a pasar momentos de incertidumbre después de que El Corte Inglés haya negado que controle la aerolínea, el argumento empleado por la matriz de la compañía para defender la españolidad de Iberia y evitar el veto a operar en la Unión Europea si Reino Unido se va sin acuerdo. 

UNA SAGA PARA LARGO

Todas ellas se han visto afectadas por la depreciación de la libra. Pero también por las dudas sobre el crecimiento económico del país. Según un reciente informe de la agencia S&P, la economía británica ha perdido más de 77.000 millones de euros (66.000 millones de libras) desde aquel 24 de junio de 2016 en el que se votó la salida de la Unión Europea. Sus cálculos apuntan a que el PIB británico sería un 3% mayor ahora mismo sin la incertidumbre derivada de la consulta. 

Los analistas de Scope Ratings recuerdan, además, que el primer ministro Johnson tiene la tarea de reconstruir el apoyo al Partido Conservador tras su desastroso resultado en las elecciones europeas de mayo, por lo que la campaña promete un aumento del gasto público. Con este escenario, AXA IM anticipa que queda incertidumbre para rato. “La saga Brexit persistirá más allá del 31 de octubre, ante una mayor posibilidad de que Johnson busque más tiempo para mantener las negociaciones con la UE, o el Parlamento forzará un retraso”, indica David Page, analista de la firma. 

“No nos sorprende que los inversores hayan estado infraponderados en Reino Unido en los últimos meses, es un mercado donde resulta muy difícil navegar”, advierten los analistas de Allianz Global Investors. “Aunque el nuevo primer ministro intente cambiar su discurso para inyectar optimismo, será insuficiente para que el mercado modifique su opinión sobre el país”, aseguran. 

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