Opinión

Rajoy no cambia el Gobierno, solo da la jubilación a sus ministros más viejos

¡Cómo se deben aburrir amigos y allegados a Mariano Rajoy! ¡Qué poca capacidad de sorpresa y que inmovilismo para adecuarse a los nuevos tiempos de la política! El nuevo Gobierno tiene solidez y experiencia. Está formado por personas académicamente preparadas pero dudo que puedan corregir errores pasados y, sobre todo, adaptarse a la nueva situación de minoría parlamentaria.

Invertia

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Menos mal que Ana Mato, José Manuel Soria y Alfonso Alonso salieron por motivos distintos del ejecutivo ya que, de lo contrario, hubiéramos conocido solo tres cambios: Exteriores, Interior y Defensa. Tres personas, además, metidas en años y que en el caso del Ministro de Interior había incurrido en errores de bulto que le provocaron el rechazo del Parlamento. 

Rajoy ha perdido la mayoría absoluta que tuvo la pasada legislatura completa y millones de votos. No le ha bastado con el apoyo de Ciudadanos sino que ha necesitado la abstención de su adversario tradicional, el PSOE. Tiene la oposición dividida y desvencijada pero aun así, gobernará en minoría. ¿Ha confeccionado un Gobierno de acuerdo a estas circunstancias para recuperar el apoyo social perdido?

En el nuevo Gobierno repiten siete ministros, con tres cambios forzosos y otros tres voluntarios. Supongo que desde la euforia del partido político las cosas se verán de otra forma. Estamos creciendo al 3% la Seguridad Social ha incorporado más de medio millón de nuevos cotizantes este año y endeudarse es gratis, al tiempo que mejora nuestra balanza comercial.

La mayor parte de estos méritos obedecen a la coyuntura, con el BCE inflando Europa de dinero gratis y el petróleo en un moderado nivel, ahora inferior a los 50 dólares por barril. También un año turístico espectacular con la caída de mercados cercanos con los que competimos. Al mismo tiempo, un incumplimiento crónico de los déficits públicos marcados desde la UE. 

Hay que reconocer como mérito, la seriedad, el no hacer tonterías que en estos tiempos de promesas populistas, no es poco. Sigue medio pendiente la salud del sistema bancario que considera un gran éxito del equipo económico de Rajoy pero que ha tenido un elevadísimo coste y que precisa de un empuje más decidido de la economía para consolidarse.

Con este balance mantener el grueso de la política económica es una medida conservadora que cuesta creer traiga más alegrías de las recibidas por la coyuntura mundial y especialmente la europea. Este Gobierno que salió ayer de la libreta de Rajoy es más de lo mismo y a muchos les parecerá fantástico y a otros una falta de cintura para adecuarse al nuevo panorama parlamentario y electoral.

 Echo en falta un ministerio con contenido únicamente social para evitar que se repita la falta de sensibilidad en los momentos más duros de la crisis. Faltan también en puestos clave independientes que tengan capacidad de negociación y escapen con mayor facilidad a las consignas del partido en el poder. Me hubiera encantado que convenciera a los que votaron sí en la investidura para ocupar algún puesto en el Consejo de Ministros abriendo las puertas a aires distintos a los que se respiran en Génova. Pero en Rajoy no cabe la sorpresa. Un Gobierno tan monocolor es más propio de otro resultado electoral y de otras circunstancias políticas.

También estaremos muy pendientes desde INVERTIA del nuevo perfil del presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y si la legislatura se prolonga también del Banco de España. Simplemente, pedir un perfil de independencia combinado con una sobrada capacidad y experiencia para estar al frente de organismos tan decisivos para la vida económica.

De todas formas, mucha suerte o, por lo menos, la misma de la que ha gozado la pasada legislatura.

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