Opinión

Por qué la tecnología está democratizando la inversión

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Julia Vicario

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Julia Vicario

Por qué la tecnología está democratizando la inversión

Cuando pensamos en invertir, siempre nos viene a la mente la imagen de alguien con un gran conocimiento del sector financiero, mucho dinero en su cuenta corriente y un equipo de gestores expertos detrás. Sin embargo, este tipo de perfil ha cambiado mucho en los últimos años, y especialmente desde 2016 con la llegada de los roboadvisors a España.

Estos nuevos servicios tecnológicos han abierto las puertas de los fondos de inversión a personas con un capital disponible muy inferior al de los grandes patrimonios y con nociones de cómo es el funcionamiento de los mercados financieros. Es decir, con su aparición se ha democratizado un producto que antes solo estaba al alcance de aquellas personas que podían permitirse los servicios de gestores profesionales personalizados.  

Esta tendencia se ha intensificado todavía más debido a la situación actual de mercado, en la que la escasa rentabilidad de productos de ahorro más tradicionales, como los depósitos o las cuentas de ahorro, han incrementado aún más el interés por los fondos de inversión. 

Para ofrecer una solución rápida y digital a este mayor apetito inversor nacieron los roboadvisors, como Popcoin. Inicialmente, se concibieron como un servicio de inversión basado en algoritmos que seleccionaban las carteras de fondos de forma automática. Este sistema tenía múltiples ventajas, ya que permitía que, de forma online y sin salir de casa, cualquier persona pudiese invertir sus ahorros, aunque no fuese una gran cantidad y, por tanto, aspirar a una rentabilidad mayor a la de otros productos.

"La digitalización y las nuevas tecnologías, personificadas en la figura del roboadvisor, permiten aprovechar, difundir y democratizar la gestión y el asesoramiento financiero"

Con el paso de los meses, los roboadvisors dieron un nuevo salto adelante y se hicieron más relevantes, gracias a la entrada en escena de los actores bancarios en dicha actividad de negocio. Los bancos, que tradicionalmente ofrecían servicios de asesoramiento y gestión tan solo a las grandes fortunas, apostaron por democratizar estos servicios y ofrecérselos a inversores de a pie, universalizando con ello la oferta de servicios financieros pensando en aquellas personas con una capacidad de ahorro inferior. Esta nueva evolución, que inauguró Bankinter con el lanzamiento de Popcoin, combinaba las mayores ventajas que ofrecía el sistema digital con la experiencia y conocimiento del mismo equipo de expertos y analistas que diseña las carteras ideadas para las grandes fortunas. 

Además, al margen de la democratización económica, los nuevos roboadvisors han llegado para ofrecer alternativas de inversión. Cualquier usuario que conozca y quiera invertir en un fondo de inversión podrá comenzar a rentabilizar sus ahorros con la ayuda de un gestor que le ayudará en sus decisiones a la hora de invertir. 

En definitiva, la digitalización y las nuevas tecnologías, personificadas en la figura del roboadvisor, permiten aprovechar, difundir y democratizar la gestión y el asesoramiento financiero, una posibilidad que antes tan solo estaba al alcance de aquellas personas con un gran capital. Ahora, simplemente con un móvil o un ordenador y 1.000 euros, cualquier pequeño inversor puede acceder a una cartera compuesta por fondos premium que, de otra forma y en un pasado reciente, requerían de una inversión inicial muy superior.

Esto solo es posible gracias a los nuevos roboadvisors, que han dejado de ser meros robots para convertirse en una suerte de 'ciborg advisors' y que combinan lo mejor de la máquina y del hombre, lo mejor del algoritmo con el juicio y la sensibilidad de un experto gestor humano que vigila la inversión. Esta evolución no ha hecho más que comenzar. 

* Julia Vicario, directora de Popcoin, el roboadvisor de Bankinter

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