Opinión

Una recta final de año bastante complicada para los inversores

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Roberto Rojas

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Roberto Rojas

Un agente del mercado mira con preocupación las pantallas en la Bolsa de Nueva York./Justin Lane, EFE

Un agente del mercado mira con preocupación las pantallas en la Bolsa de Nueva York./Justin Lane, EFE

El primer cuatrimestre del año 2019 ha estado marcado por un importante rally alcista que ha llevado tanto a las bolsas norteamericanas como a las europeas a experimentar una espectacular subida, hasta volver a niveles de máximos históricos en el caso de Estados Unidos, tras los mínimos marcados por las principales bolsas mundiales a finales del pasado año 2018. 

Estas subidas, en parte, se vieron favorecidas por la calma que se instauró en los mercados ante las expectativas de un posible acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, junto con las medidas que han ido tomado los diferentes bancos centrales (vuelta a los estímulos por parte del BCE y la más que posible bajada de tipos de interés por parte de la Fed) y las sucesivas extensiones del Brexit.

Pero todo este optimismo, se ha visto truncado durante este mes de mayo debido al endurecimiento de la guerra comercial que enfrenta a la Administración de Donald Trump con el gigante asiático, tras los anuncios de los últimos días de la implantación de nuevos aranceles por parte de los dos países, junto con la incertidumbre generada también entre Estados Unidos e Irán, en relación al programa nuclear de Teherán, generando volatilidad y diferentes correcciones en los principales mercados. Esta creciente tensión ente Washington y Teherán podría derivar en nuevas sanciones, por lo que una posible subida del petróleo puede provocar un incremento de la inflación agravando el descenso del consumo y pudiendo afectar también a los resultados empresariales de cara al segundo semestre del año.

"No podemos descartar un retroceso dentro de estas tendencias alcistas a modo de recogida de beneficios en los mercados financieros durante los próximos meses estivales"

Además, durante este mes de mayo también debemos estar atentos al resultado de las Elecciones Europeas, ya que una subida de los partidos euroescépticos podría traer inestabilidad a la instituciones europeas y la divisa comunitaria.

Llegados a este punto, y técnicamente hablando, no podemos descartar un retroceso dentro de estas tendencias alcistas a modo de recogida de beneficios en los mercados financieros durante los próximos meses estivales, para volver a retomar la tendencia actual, siempre y cuando se diluyan estas tensiones geopolíticas y disminuya la volatilidad. También cabe destacar que las expectativas macroeconómicas para el futuro no son nada halagüeñas, ya que se prevé  una recesión en los próximos años, siendo ya algunos de los datos macroeconómicos publicados bastante pesimistas, por lo que la recta final del año puede ser bastante complicada para los inversores.

Y EN CASA...

En el caso de España, las últimas elecciones generales han arrojado un resultado en el cual se prevé un posible gobierno estable encabezado por Pedro Sánchez, aunque aún estamos a expensas de ver si este gobierno será en solitario con apoyos puntuales en el parlamento o encontraremos un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos o de PSOE con Ciudadanos, lo cual no quedará claro previsiblemente hasta después de las elecciones locales, autonómicas y europeas.  

Además, este año comenzó con la excelente noticia de que el sector turístico español batió su propio récord durante 2018 al recibir un total de 82,6 millones de turistas extranjeros con un aumento del 3,1% del gasto, reflejando así la fortaleza de este sector manteniendo a España como principal destino a nivel mundial. Recientemente, hemos conocido los datos de paro de abril, que reflejaron un descenso gracias al buen dato de contratación en Semana Santa.

El principal escollo al que se enfrentaba el sector turístico español era el temido Brexit duro, ya que el turismo procedente del Reino Unido representa un 23% de los turistas que visitan España y una previsible devaluación de la libra junto con un posible endurecimiento en las condiciones de transporte aéreo puede hacer menos atractiva nuestra oferta de ocio por la subida de precios. Sin embargo, las sucesivas prórrogas del Brexit parecen disipar estas preocupaciones de cara al verano.

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