Opinión

¿Estado de 'emergencia climática'?

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Juan Carlos Villanueva

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Juan Carlos Villanueva

 La estudiante sueca y activista contra el cambio climático Greta Thunberg./Facundo Arrizabalaga, EFE

 La estudiante sueca y activista contra el cambio climático Greta Thunberg./Facundo Arrizabalaga, EFE

La sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático no sólo son factores acelerados de cambio social, económico, financiero y político, sino que en los últimos meses han surgido nuevos modos de llamar la atención de los ciudadanos y la opinión pública, con tintes desconocidos hasta la fecha salvo para los activistas más agresivos y concienciados. Toda una revolución que está provocando también, de forma acelerada, una intensificación de la orientación medioambiental en la economía, las empresas y el sector financiero.

Entre estos nuevos factores surgidos recientemente destacan tres que han alcanzado en pocos meses una gran notoriedad en el ámbito mediático e incluso político: el 'Green new deal' (GND) y el protagonismo de Alexandría Ocasio-Cortéz en la esfera política y parlamentaria estadounidense, las iniciativas y manifestaciones de la joven sueca de 16 años, Greta Thunberg, y el movimiento británico que se autodenomina 'Extinction rebellion'.

Sigan a AOC

Alexandria Ocasio-Cortez, bautizada ya por la prensa norteamericana como AOC, se ha convertido en la cara visible del 'Green new deal', una estrella de la política norteamericana. En las últimas elecciones al Congreso se convirtió en la congresista más joven, con 29 años, en una Cámara de Representantes en la que la media es de casi 58 años.

De origen portorriqueño y nacida en el Bronx neoyorquino, ha encarnado el símbolo del cambio ante la política conservadora de Trump, especialmente en materia medioambiental y de lucha contra el cambio climático desde las filas del Partido Demócrata, en el que ha sido colaboradora de Ted Kennedy y luego de Bernie Sanders, con el objetivo de liderar la lucha contra los “negacionistas” del cambio climático. Entre ellos, el actual inquilino de la Casa Blanca.

El 'Green new deal', un keynesianismo verde

El 'Green new deal' tiene como sustrato principal un programa de actuaciones e inversiones públicas, aunque también privadas, en energías renovables, infraestructuras verdes, eficiencia energética y todo aquello que contribuya a una transición hacia una economía sostenible, algo que ha motivado que algunos comiencen a referirse al GND como un nuevo “keynesianismo verde”.

AOC ha hecho suyo este programa de actuaciones inteligentemente y lo ha convertido en su banderín de enganche, emulando el 'New Deal' que el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, también demócrata, abanderó tras el 'crac de 1929' para combatir la 'Gran Depresión'.

Greta Thurnberg: "El cambio está llegando, les guste o no"

La joven sueca Greta Thurnberg encarna otro de estos hitos recientes que han actuado como un aldabonazo en la opinión pública europea y mundial, acostumbrada a que la defensa del medioambiente se efectuara mediante protestas masivas de grupos radicales, muchas veces agresivas y no a través del compromiso individual de una joven de 16 años. Sin embargo, ha desencadenado en apenas un año toda una estela de movimientos juveniles que reúnen semanalmente a miles de estos jóvenes en varios centenares de ciudades a lo largo y ancho del planeta, una respuesta y una movilización que puede considerarse ya, en pocos meses , como un movimiento juvenil de amplio alcance.

"Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no. El verdadero poder pertenece a la gente"

Aunque se dio a conocer por una sentada ante las puertas del Parlamento sueco, en Estocolmo, sola y sin otros apoyos iniciales, su influencia ha hecho mella en determinados foros económicos y políticos en los que ha intervenido en los últimos meses, como en el plenario de la reciente asamblea  del COP24, el pasado diciembre en Katowice (Polonia), a la que Greta fue invitada y en la que habló sin ambages ni paños calientes ante los sesudos líderes mundiales que allí se encontraban, recriminándoles con estas palabras: “Ustedes solo hablan del crecimiento económico verde y eterno, porque tienen demasiado miedo de no ser populares. Solo hablan sobre seguir adelante con las mismas malas ideas que nos metieron en este desastre, incluso cuando lo único sensato que pueden hacer es poner el freno de emergencia. No son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son. Incluso esa carga nos la dejan a nosotros los niños. Pero a mí no me importa ser popular. Me preocupo por la justicia climática y por el planeta”.

Toda una declaración de fervor verde y sostenible, que concluyó con una llamada a la acción inmediata: “Nos hemos quedado sin excusas y nos estamos quedando sin tiempo. Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no. El verdadero poder pertenece a la gente. Gracias”.

'Extinction Rebellion' se reúne con Carney

La tercera de estas llamadas de atención ha sido el movimiento autodenominado  'Extinction Rebellion', un movimiento no violento que paralizó Londres recientemente con sus concentraciones. Sus proclamas, en un tono un tanto apocalíptico, reclaman una acción inmediata: “Nos enfrentamos a una emergencia global sin precedentes. La vida en la Tierra está en crisis: los científicos están de acuerdo en que hemos entrado en un período de abrupto colapso climático y estamos en medio de una extinción masiva de nuestra propia creación”, afirman

Un daño irreparable a la vida que supondría una nueva extinción masiva, la sexta en 540 millones de años, precisan. Ante estas negras expectativas reclaman tres demandas: decir la verdad y declarar un estado de emergencia climática; actuar de forma inmediata, y trascender el ámbito de la política, creando una Asamblea de Ciudadanos sobre el clima; y una “justicia ecológica” que coordine las acciones. 

Un eco tan amplio como el que han recibido estos comportamientos individuales o de grupos minoritarios en los últimos tiempos es síntoma del favorable caldo de cultivo que existe en el cuerpo social y en la opinión pública hacia los riesgos medioambientales y la urgencia a la hora de poner coto a las emisiones de carbono y revertir los negativos efectos del cambio climático y el calentamiento global. La voz de AOC o Greta Thurnberg no sólo está llegando a los grandes foros internacionales, sino que está recibiendo la atención de algunos destacados gurús financieros como el Gobernador de banco de Inglaterra, Mark Carney, con quienes los dirigentes de 'Extinction Rebellion' afirman haberse reunido.

Cambios en el lenguaje

Más aún, la influencia de estos movimientos está logrando importantes cambios en el lenguaje y la terminología en relación al medioambiente y la lucha contra el cambio climático: quieren que comience a hablarse de “justicia climática” o “emergencia climática"

"Como en casi todos los órdenes, la precipitación y la urgencia desordenada son malos consejeros. La mejor respuesta es la reflexión para la acción"

Y están logrando éxitos en el interior de los medios de comunicación. Hace escasas semanas el diario británico 'The Guardian' ha modificado su libro de estilo para obligar a sus redactores y colaboradores a cambiar sus referencias sobre el conflicto medioambiental: a partir de ahora, el término “climate change” será sustituido por "climate crisis" o "climate emergency", tratando de acompasarse con la urgencia que parece reclamar esta cuestión y como forma de evidenciar la magnitud de los daños. 

Estos aldabonazos remueven el 'statu quo' y posiblemente generan inquietud en determinados ámbitos. ¿Pero qué respuesta debe darse a estas llamadas a la urgencia e incluso a la “emergencia” climática"?  Como en casi todos los órdenes, la precipitación y la urgencia desordenada son malos consejeros. La mejor respuesta es la reflexión para la acción. Pero estos aldabonazos deben servir para acelerar el proceso e intensificar los esfuerzos por aumentar los recursos financieros disponibles para aquellos proyectos que contribuyan a la transición energética y paliar el calentamiento global, y, en definitiva, para la sostenibilidad de la economía y del planeta.

* Juan Carlos Villanueva es Editor de Guía de la Financiación Empresarial

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