Opinión

La polémica llega al mercado de Bonos Verdes con los títulos ligados a los ODS

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Juan Carlos Villanueva

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Juan Carlos Villanueva

La polémica llega al mercado de Bonos Verdes con los títulos ligados a los ODS

Una nueva fórmula ha llegado al mercado de financiación verde. Tras una década en la que los Bonos Verdes han sido el paradigma de la financiación verde, los denominados SDG Linked Bonds -Bonos ligados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)- han irrumpido en este campo generando una fuerte polémica.

El Observatorio Español de la Financiación Sostenible dedicó hace unos días una sesión de su Foro de Miembros a este tipo de bonos, con una presentación inicial a cargo de Angel Tejada, responsable de Bonos Verdes y sostenibles de BBVA, y un intenso debate acerca de las fortalezas y debilidades de esta fórmula, las posibilidades que abre y los riesgos que plantea, especialmente por la posibilidad de desacreditar el mercado de bonos verdes.

"Algunos creen que los SDG Linked Bonds pueden desacreditar el mercado de Bonos Verdes"

El interés por esta nueva fórmula de financiación arranca de dos emisiones realizadas muy recientemente por Enel, en dólares una y en euros la segunda, como experiencias iniciales de este nuevo tipo de activos verdes, que han levantado una fuerte polvareda en el mercado, con sus críticos y sus defensores.

Presiones de los Fondos

Los más críticos manifiestan por un lado que los SDG linked bonds responden principalmente a las fuertes presiones de determinados fondos e inversores institucionales que ven en ellos una opción para abrir y ensanchar el mercado con emisores a los que puede resultar difícil la emisión de bonos verdes, dados los requisitos más estrictos de este tipo d activos. Con ello, podrían satisfacer la demanda de una mayor gama de inversores que hasta ahora no han podido acceder a los bonos verdes por falta de papel.

Menores exigencias de transparencia sobre el uso de los recursos

A esta crítica se añade la impresión de que, con la llegada de estos nuevos bonos, se producirá una relajación de los criterios de los Bonos Verdes y sociales, que en su corta vida han logrado una notable credibilidad y prestigio, algo que podría deteriorarse por las menores exigencias de transparencia e información que comportan los SDG Linked Bonds, en especial respecto del uso de los recursos, una de las bases de la financiación verde.

Los partidarios se apoyan fundamentalmente en que este tipo de bonos abren una amplia vía para que pueden incorporarse al mercado de financiación verde y sostenible un buen número de nuevos emisores y prestatarios que son reacios a acudir a este mercado en las actuales condiciones o que tienen reservas por las características de sus negocios o sectores. En definitiva, supondrían una ampliación de la oferta de papel verde y sostenible que podría dar satisfacción a la creciente demanda de este tipo de activos.

"Los partidarios creen que ampliaría mucho  el número de emisores para satisfacer la creciente demanda de activos verdes"

Algunos creen que con estos nuevos productos y esta nueva orientación podría ampliarse el volumen de emisiones y el saldo vivo de los bonos sostenibles. El volumen de nueva emisión de Bonos Verdes en 2019 se aproximará a los 250.000 millones de dólares, frente a los 170.000 millones de 2018. Sin embargo, estos volúmenes, con ser muy relevantes y con un crecimiento sostenido en sus diez años de vida, son insuficientes para cumplir con los Objetivos de los Acuerdos de París y los ODS en cuanto a la reducción del calentamiento global

Quienes defienden los ODS Linked Bonds utilizan este déficit en apoyo de sus tesis y de la necesidad de impulsar estas nuevas fórmulas de financiación, que podrían ampliar el mercado para acercarse al billón de euros anuales que los expertos consideran como indispensables para financiar las inversiones necesarias para cumplir con los acuerdos.

Ampliar el foco a criterios ESG no climáticos 

No sólo eso. Permitirían trascender el terreno de la financiación verde y el foco en los proyectos relacionados solo con la lucha contra el cambio climático y ampliar el foco de la financiación sostenible para atender a los otros dos factores de los criterios ESG (Envirnmental, social and governance), no sólo a los climáticos, a través de los diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible que atienden a combatir asuntos como la pobreza, la ausencia de derechos humanos, la diversidad de género o racial, etc.

En definitiva, la polémica está servida y es de esperar que, junto al debate y las reflexiones que conlleva, sirva para avanzar en este terreno al servicio de los ciudadanos y del planeta.

* Juan Carlos Villanueva es Secretario General del Observatorio Español de la Financiación Sostenible

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