Vivienda

"Tengo una casa y cero ingresos": alternativas para obtener liquidez cuando la jubilación acecha

La primera opción puede ser vender la casa, pero no es desde luego la única

Una opción es la hipoteca inversa, que dependerá también del valor del inmueble

Carmen Alba (Finect)

"Tengo una casa y cero ingresos": alternativas para obtener liquidez cuando la jubilación acecha

¿Cómo puede obtener liquidez una persona que tiene una casa en propiedad, está cercana a la jubilación y va a dejar de recibir ingresos? Algunas de las opciones que plantean los asesores financieros pasan por la hipoteca inversa, vender el inmueble, contratar una renta vitalicia o crear una cartera de inversión.

“Tengo 55 años y una casa valorada en 1,2 millones de euros. Me he quedado en el paro y no será fácil que encuentre trabajo. ¿Qué puedo hacer?”. Este ejemplo es una consulta real que ha llegado a la sección de Preguntas de Finect. No se trata de un caso excepcional, ya que, probablemente, miles de españoles se encuentran en esta tesitura: cómo generar liquidez, en un momento cercano a la jubilación, si el único activo disponible es una casa.

El ahorrador español es muy fan de invertir en ladrillo. De hecho, según la encuesta financiera del BCE, casi tres cuartas partes del ahorro familiar se destina a la vivienda. Se suele pensar que esta inversión es un ‘plan de pensiones’ pero, la realidad es que los inmuebles son activos ilíquidos que, en algunos casos, pierden su valor inicial cuando el propietario necesita dinero.

“Invertir en ladrillo una estrategia muy interesante porque nos obliga a intentar ahorrar para poder financiar ese objetivo. Pero, hay que ser conscientes que la vivienda no es un activo líquido y tiene un riesgo alto o muy alto”, puntualiza Miguel Camiña, cofundador de MiCappital.

¿Por tanto, qué opciones tiene una persona con una casa en propiedad y que va a dejar de recibir ingresos?

Lo primero que se debe plantear es si quiere vender la casa, ya sea para comprar otra más pequeña o para irse del alquiler, o si no contempla esta opción.  “En muchas ocasiones, vender sería lo ideal pero, a veces, por la situación del mercado no se puede. Por ello, el primer paso es determinar en qué situación personal se encuentra y cuáles son sus objetivos a corto y medio plazo”, incide Iñaki Palicio, asesor financiero de Consulae EAF.

Para Raúl Aznar, asesor financiero de Finline, “ahora nos encontramos en un buen momento para generar liquidez con la vivienda a partir de la venta, ya que los precios han llegado a un nivel aceptable para comprador y vendedor”. Aunque “todavía queda algo de recorrido al alza”, Aznar cree que “ese beneficio es mejor dejarlo para el comprador, porque hay mucha oferta y la demanda empieza a descender. No obstante, habrá que ver ubicación y tipología de la vivienda a vender, antes de tomar una decisión”.

¿A qué destinamos el dinero obtenido por la venta?

Joan Ramon Compte, asesor de GVC Gaesco, explica que dicho dinero se puede, por una parte, destinar al alquiler o, por otra, adquirir una nueva vivienda más pequeña. De esta manera, con el capital restante se podría invertir “en activos cotizados líquidos de renta fija o renta variable, como un plan de pensiones,  para generar rendimiento y obtener una liquidez mensual complementaria a la jubilación”.

Otro producto que se está convirtiendo en un gran aliado por la fuerte deducción fiscal es la renta vitalicia. “Este producto es apto para cualquier tipo de cliente que quiera recibir rentas periódicas; te aseguras que lo vas a ir recibiendo poco a poco de forma mensual como si fuera una paga más”, añade Palicio. Sin embargo, hay que tener en cuenta las comisiones y factores como el euríbor que afectan a este tipo de productos.

Por ello, desde Fintup plantean la opción de crear una cartera de inversión. “Nosotros somos más partidarios de invertir correctamente en una buena cartera de gestión pasiva de bajísimo coste (añadir una parte de gestión 'value') y luego ir haciendo liquidez con la famosa regla del 4%”, explica  Álvaro Menéndez. Es decir, gastando como mucho ese porcentaje de tu patrimonio para que te dure una vez te jubiles", explica.

Pese a todas las alternativas que se han planteado, como en todas las decisiones de inversión, la diversificación de riesgos y liquidez debe estar presente. Por lo tanto, tampoco hay que centrarse en un único activo de inversión, sino estudiar todas las posibilidades y, sobre todo, dejarse aconsejar por un asesor financiero.

¿Y si no quiero vender mi casa?

El abanico de productos de inversión es tan amplio como objetivos y perfiles tienen los clientes. Por ello, para aquellos más nostálgicos que no quieren vender la casa de toda su vida, existe la hipoteca inversa, tal y como añade Ferrán Pajuelo, asesor financiero de GInvest EAFi. “A los 55 años se tiene tiempo de sobra para disfrutar de las posibles ventajas que ofrece una hipoteca inversa. No obstante, según las circunstancias de cada persona, será la entidad bancaria la que analice dicha opción para determinar las condiciones y plazos”.

Al contratar una hipoteca inversa, el cliente ‘vende’ al banco o a una compañía de seguros el inmueble. De esta manera, obtiene la liquidez que busca de manera mensual y, además, en vida podrá seguir viviendo en ella.

Como la mayoría de productos, la hipoteca inversa tiene sus riesgos. La principal desventaja es que el capital que se obtiene va perdiendo valor por el efecto de inflación. Otro factor a tener en cuenta es que la vivienda puede valer menos que el préstamo y dicha carga la tendrían que asumir los herederos. Por ello, antes de decidir qué hacer, se tienen que valorar todos los aspectos, así como la situación personal y económica.

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